Asumió Arnaldo Medina como rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche

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Durante una ceremonia desarrollada en su sede central de la localidad bonaerense de Florencio Varela, la comunidad de la Universidad Nacional Arturo Jauretche celebró esta tarde las asunciones del médico Arnaldo Medina como nuevo rector de la institución y del ingeniero Miguel Binstok como vicerrector, para el período 2021 – 2025, en un marco en el que se reivindicó la importancia de las universidades creadas entre 2003 y 2015, fuertemente ligadas a las problemáticas de los territorios en las que se asentaron y que permitieron el acceso de sectores populares a los estudios superiores.

 

Del acto tomaron parte los ministros nacionales de Educación y de Salud, Jaime Perczyk y Carla Vizzotti; el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak y los intendentes de Florencio Varela y Berazategui, Andrés Watson y Juan José Mussi, respectivamente.

También se hicieron presentes el ex ministro de Salud Ginés González García; el presidente de la Suprema Corte de Justicia bonaerense,  Luis Genoud;  el secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill; funcionarios nacionales de diferentes ministerios; rectores de universidades y el diputado nacional (MC) Carlos Kunkel, entre otras autoridades.

 

En su alocución el flamante rector exhaltó la figura de Arturo Jauretche al señalar que “llevamos el nombre de un pensador que la universidad argentina despreció, que fue crítico de la intelectualidad y la vida universitaria en su tiempo, y que utilizó una categoría que denominó como colonización pedagógica como concepto que postula que la cultura hegemónica, la universidad y parte de la intelectualidad son dispositivos que crean prácticas y discursos que sostienen, naturalizan y justifican la dependencia que sufren nuestra Nación y nuestra América”.

 

Tras enumerar las particularidades que debe reunir “una universidad jauretcheana”, Medina dijo que “el conurbano es continuamente estigmatizado por esa cultura que considera inferior a todo lo que de aquí sale, entonces una universidad jauretcheana debe poner en valor lo propio”, y añadió que “esa cultura del menosprecio es una cultura que endiosa los privilegios y niega derechos, y por eso estigmatiza a lo público con calificativos como de escasa calidad e ineficiencia”.

 

“Frente a esto, la estrategia de la universidad jauretcheana es jerarquizar lo público construyendo una universidad hospitalaria, igualitaria y desnaturalizando las acepciones de calidad y eficiencia construidos desde la lógica del privilegios”, agregó.

 

El rector entrante afirmó que “es urgente contribuir a pensar una cultura de la formación profesional y del ascenso social que no reproduzca una cultura individualista y del sálvese quien pueda”.

 

Medina expresó que “una universidad jauretcheana es optimista y esperanzadora, y pese a que estamos en una situación difícil en la que la realidad nos da bofetadas, nada en el futuro nos dice que eso tenga que seguir siendo así porque seguimos vivos, tenemos proyectos y estamos organizados. La esperanza no es el anhelo de un paraíso eterno sino la confianza en que nuestra acción cotidiana transforma nuestra realidad, por eso nuestra esperanza y optimismo son políticos”.

Tras citar que “la UNAJ fue forjando vínculos con las instituciones del territorio y ganando legitimidad” entre los habitantes del sur del conurbano, Medina enfatizó que “durante el gobierno de Cambiemos se discriminó a nuestra universidad con actitudes revanchistas, y esto se notó en los discursos denigratorios hacia ellas, en especial a las creadas en el período 2003-2015”

 

“Tras el triunfo del Frente de Todos se abrió un horizonte de expectativa, de relanzar los proyectos interrumpidos, de retomar la agenda ampliación y mejoras. Pero la pandemia obligó a una virtualización de la universidad, y de todos modos se iniciaron las obras que habían dejado de llevarse adelante”, explicó el rector.

Entre los desafíos de su gestión al frente de la UNAJ, Medina mencionó “el regreso a la presencialidad, pero no se trata de volver al inicio como si nada hubiera pasado, sino que debemos ir hacia un modelo bimodal adaptándonos a una escena mundial de virtualización propia de la era de la información en la que estamos inmersos”.

 

“Proponemos al territorio como eje de un proyecto integral como principal desafío, la noción de territorialidad para las universidades ocupó un lugar central en el proyecto de su creación entre 2003 y 2015, y esto permitió la puesta en cuestión del concepto de extensión universitaria tradicional y el avance hacia concepciones más dialógicas  en torno al vínculo universidad/sociedad”, expresó.

 

“Para nosotros el territorio tiene que ser un conjunto de saberes y problemas para la investigación que son indispensables para la transformación de la realidad que nos proponemos. La territorialidad expresa una forma de vínculo en el que la universidad no viene desde afuera a resolver los problemas”, dijo Medina, y agregó que “territorio significa que la periferia produce saberes y es también la reivindicación de que hay que ser originales en la forma de producirlos y gestionarlos”.

“Territorio es sinónimo de no imitación, de una apuesta por inventar, por superar ciertas jerarquías del saber estatuídas. Territorialidad significa una ampliación del lugar donde se estudia e investiga, o sea que la enseñanza no solo está en las aulas y en los libros, porque el conocimiento no está solamente escrito”, sentenció el rector.

Durante la ceremonia, el ministro Perczyk reconoció la labor del rector saliente, Ernesto Villanueva, y señaló que “la universidad pública en la Argentina es la única institución que queda en donde nos sentamos los que somos distintos”, y aseguró que “la universidad argentina sabe muchísimo qué hacer con los estudiantes que trabajan, sabemos que tiene que haber horario nocturno, comedor, material, biblioteca y clases los sábados porque hay muchos estudiantes que trabajan. Tenemos un gran desafío que es garantizar que todos los pibes puedan venir a la universidad, pero también que todos los trabajadores tengan en la universidad un lugar para formarse”

 

Por su parte, Vizzotti exhaltó el trabajo conjunto entre las áreas de Salud y Educación durante la pandemia, y definió a Medina como un militante que “ha dejado dos años de su vida personal, de sus comodidades, ha expuesto su vida y se ha dedicado a tratar de que esta pandemia sea lo menos difícil posible para toda la población y eso no te lo quita nadie”.

 

Tras ser electo rector de la UNAJ por el voto unánime de los representantes de claustros, claustros de docentes, no docentes, graduados y alumnos, la ministra de Salud convocó a Medina a permanecer en su equipo de trabajo en calidad de asesor ad honorem tras su renuncia al cargo de secretario de Calidad en Salud.

 

Por su parte, el ministro Kreplak destacó que la UNAJ “ha roto ese techo de cristal que parecía imposible, el de hacer universidades que enseñen la carrera de medicina en los territorios y lo generen otros profesionales con una mirada distinta”, y aseguró que “todo el sistema de salud de la provincia de Buenos Aires cuenta con esta universidad, cuenta con Arnaldo para que siga siendo un puntapié de una Argentina más justa y con un futuro mejor para todos y todas”.

 

La UNAJ fue creada por la Ley Nacional 26.576 en diciembre de 2009, la UNAJ cuenta en la actualidad con más de 30.000 alumnos, la mayoría de ellos residentes en diversos partidos del conurbano sur. Con una oferta académica organizada en los Institutos de Ciencias de la Salud, de Ciencias Sociales y Administración y de Ingeniería y Agronomía, cuenta con más de veinte carreras de grado y más de diez posgrados.

 

Antecedentes profesionales

y académicos de Arnaldo Medina

 

El flamante rector ocupaba hasta la semana pasada el cargo de secretario de Calidad en Salud, secundando a la ministra Carla Vizzotti. De 59 años de edad y nacido en General Roca (Río Negro), Medina es médico recibido en la UNLP, especialista en Salud Pública por la UBA y Magíster en Economía y Gestión de la Salud por la Universidad ISALUD.

 

Además de vicerrector de la UNAJ, Medina se desempeñó como director del Instituto de Ciencias de la Salud de esa universidad, como titular de la cátedra de Organización de Servicios de Salud y como director del Programa de Investigación en Redes y Servicios de Salud. También es docente de posgrado en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

 

Entre sus antecedentes se destaca también haber fundado y ocupado el cargo de director ejecutivo del Hospital “El Cruce-Néstor Kirchner”, de Florencio Varela, desde su creación en 2007 y hasta 2016.

 

En el ámbito del ministerio de Salud bonaerense se desempeñó como subsecretario de Planificación, como director provincial de Regiones Sanitarias y como director de Programas. También registra un paso como director ejecutivo del Hospital “Mi Pueblo”, de Florencio Varela.

 

Autor de artículos y publicaciones varias, Medina es coautor junto al economista Patricio Narodowski de los libros “Estado, integración y salud: la gestión en red de un hospital público” (2015), y “Enfoques y herramientas para el gobierno de la Salud. Comparación internacional en el nuevo contexto de las redes” (2019).

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