Defensa volverá al trabajo el viernes 3 de Enero en Bosques

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Por Guido Cichello.- Luego de un semestre con altibajos, el equipo terminó bien sumando 10 de los últimos 12 puntos. Volvió a ganar de local y mantuvo la identidad de juego. El hincha se ilusiona pensando en el 2020.

 

 

 

No fue fácil la transición entre el equipo subcampeón con un DT reconocido en el mundo Halcón, a un equipo con muchas caras nuevas, varias de ellas con trayectoria internacional y un entrenador que no había tenido éxito en nuestro fútbol. Beccacece se fue dejando la vara muy alta, y eso hizo impacientar al hincha Halcón. Mucho le costó a Mariano Soso encontrarle la vuelta al equipo. Trató de armarlo de atrás hacia adelante y esa fue su principal virtud. No le tembló el pulso para hacer modificaciones, y en su gran mayoría, acertó. Defensa transitó un torneo con muchos altibajos. Le costó imponer condiciones de local, mostrando su mejor versión lejos de Florencio Varela. Pero con el correr de los meses y los partidos, todo se fue acomodando. Soso encontró un buen funcionamiento defensivo, con rendimientos individuales muy altos. Julio González y Rafael Delgado, con Ezequiel Unsain, mantuvieron el nivel del semestre anterior, pero el DT no encontraba reemplazo para Alexander Barboza y Lisandro Martínez. Esa dupla venía de ser la mejor del fútbol argentino. Pero con algunas variantes y sobre todo, inyectando confianza, Juan Gabriel Rodríguez y sobre todo, David Martínez, comenzaron a darle solidez al equipo. Raúl Loaiza, de flojo arranque, también se soltó y comenzó a mostrar su mejor versión. De hecho, terminó siendo la gran figura del equipo. Soso ya tenía medio equipo en un gran nivel y con una solidez importante para un equipo tan ofensivo. No es común eso, si se trata de una idea táctica y estrategia tan vertical y de presión alta. Pero Defensa, con el correr de los partidos, lo fue logrando. Y a partir de una defensa sólida, comenzó a destacarse el resto. Diego Rodríguez y Nery Cardozo, fueron de menor a mayor, al igual que Alexis Castro, quien pasó de enganche a jugar como volante por los costados. Le aportó buen pie al equipo, presencia en el área rival, y sobre todo, tenencia del balón. Eso fue lo mejor que hizo el Halcón en éste segundo semestre del año, quitarle la pelota al rival y desgastarlo teniendo la pelota en su poder. Arriba, Nicolás Fernández, por más que tuvo el arco cerrado, fue el primer defensor del equipo y el más desequilibrante en los últimos metros. No encontró un compañero ideal, hasta las últimas tres fechas con Ignacio Aliseda, su compañero de inferiores. Las lesiones le jugaron una mala pasada al equipo. Primero fue Juan Martín Lucero, luego Aliseda y finalmente Fernando Márquez. La suerte no acompañó a Soso en ese aspecto. Ahora habrá que hacer borrón y cuenta nueva. Tratar de no descuidar el torneo local, no sólo pensando en las futuras copas sino sobre todo, en los promedios del descenso. Hoy el Halcón está en lo más alto de esa tabla, pero un mal desempeño en la Superliga, condicionará al equipo en los próximos años. La Copa debe jugarse como un premio, no con ambición. Hay que seguir acumulando experiencia, potenciar a los jugadores para luego venderlos, pero el gran objetivo es permanecer muchos años en Primera, no sólo jugar Copas internacionales. Teniendo ese concepto claro, la dirigencia no hipotecará al club reforzando al equipo para las Copas, y destinará la plata a infraestructura y divisiones inferiores, tal como viene haciendo. Tendrán que llegar refuerzos, y seguramente de calidad, pero mantener la base de éste segundo semestre, debería ser el principal objetivo pensando en la triple competencia de éste 2020, Copa Argentina, Superliga y Copa Libertadores.

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