Dictaron un fallo a medias: El agresor puede salir y ahora la víctima teme por su vida

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Betiana Correa y Gerardo Galván en un cumpleaños

Betiana Correa denunció a su ex pareja 29 veces por violencia de género. Después de siete años logró que fuera detenido y condenado por algunas de las causas, sin embargo, el hombre podría quedar en libertad porque las demas denuncias fueran archivadas.
Gerardo Galván fue condenado a dos años y diez meses de prisión en un juicio abreviado del cual resultó culpable por «amenazas, lesiones graves agravadas por mediar violencia de género y haber mantenido una relación de pareja con la víctima y desobediencia.» después de siete años de denuncias ininterrumpidas.
El Juzgado Correccional N° 2 de Florencio Varela resolvió la condena en una sumatoria de las causas que pesan sobre el imputado. En el caso, tuvieron en cuenta cuatro hechos de amenazas, tres de violencia de género agravada por el vínculo y dos violaciones a la restricción perimetral que se le había impuesto.
A pesar de que se lo encontró culpable y se le aplicará la condena, Galván está detenido desde abril por lo que el cálculo permitiría que fuese excarcelado tal como lo solicitó la defensa en reiteradas oportunidades.
La víctima, madre de dos hijos que comparte con el agresor, teme por su vida y la de los chicos ya que según los antecedentes de Galván, no respeta las restricciones perimetrales que le impuso la justicia.
La última agresión registrada es de enero de este año cuando la ex pareja de la víctima se presentó en el domicilio que le había otorgado el poder judicial para separarse del entorno violento. Galván fue a la casa ubicada en el barrio San Jorge para drogar y golpear a Betiana pese a la orden de restricción perimetral y el botón antipático que le otorgó la policía.
«Me pegó mucho, me sacó un pedazo de labio, mientras me ahorcaba y me decía que me amaba, me decía por qué le hacía esto. Me apretaba el cuello», recordó ella sobre ese episodio. «Yo creo que el propósito de él era matarme, siempre me dijo que si no era de él, no iba a ser de nadie», agregó.
En tanto, la primera denuncia se hizo en el año 2012 pero la fiscal de turno de entonces, María López, no habia actuado en consecuencia y no fue hasta que la causa llegó a las manos de Diego Agüero (conocido por sobreponer la seguridad de la víctima por sobre la libertad del agresor) que se registró algun avance.
En ese marco, y a pesar de que aún existen causas por las que el imputado no fue juzgado, el TOC N°2 dictó la prescripción de muchas de ellas, por lo que desde el entorno familiar exigen que se desarchiven las que todavía están en marcha. En el mismo sentido piden que se le otorguen las garantías de seguridad a Betiana a sus hijos.

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