El Papa Francisco recibió al presidente de Boca que llevó la obra del artista varelense Menasché

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El Sumo Pontifice bendijo a un grupo de chicos de Ciudad Oculta apadrinado por el presidente de Boca, Daniel Angelici quien llevó también una obra del artista plástico Sergio Menasché para que Francisco la bendiga y la dedique a los vecinos de La Boca. Estará exhibida en el bar «La Perla de Caminito».

El Sumo Pontifice bendijo el domingo a un grupo de chicos de Ciudad Oculta apadrinado por el presidente de Boca. El Papa Francisco bendijo a los chicos de Ciudad Oculta que se consagraron campeones de la Liga de Potreros.
El dato podría haber pasado inadvertido sino fuera porque el Sumo Pontífice recibió, en el Vaticano, a los integrantes del Club Atlético Virgen del Carmen, que llegaron acompañados por el titular de Boca Juniors, Daniel Angelici, ya que el torneo está organizado por la Fundación Boca Social.
Angelici llevó también una obra del artista plástico Sergio Menasché para que Francisco la bendiga y la dedique a los vecinos de La Boca. Estará exhibida en el bar «La Perla de Caminito».
Fueron 18 los futbolistas que viajaron a Roma tras ganar un torneo destinado a la inclusión a través del deportes y fueron recibidos durante unos 30 minutos por el Papa. Según informó Boca Social, el Papa escuchó las historias de los chicos y le mostraron un video con los goles del partido.
Francisco aludió a una máxima de los alpinista: «En el arte de ascender, el secreto no está en no caer, sino en no permanecer caído», y agregó. «No se puede mejorar solo, siempre necesitamos del otro. Ténganlo en cuenta eso toda su vida», les dijo Jorge Bergoglio a los chicos.
Francisco también bendijo una obra del artista plástico Sergio Menasché y la dedicó a los vecinos de La Boca. «¿Cómo hacemos para mejorar nuestras vidas?», se animó a preguntarle al Sumo Pontífice uno de los chicos y el Papa -entusiasmado por la consulta- le respondió que «es un proceso del día a día» y que cada pequeño cambio es importante.

Menasché
El artista plástico y uno de los mejores fileteadores del país, Sergio Menasché, tocó el cielo con sus manos al ser recibido el año pasado por el Papa, con el cuadro que pintó con su imágen.
El artista plástico local llegó al Vaticano para entregar en mano su obra, a nada más ni nada menos que el Papa Francisco. El maestro del fileteado, Sergio Menasché, regresó de Roma y relató la vivencia casi más importante de su vida en la redacción de Varela al Día. Tal como lo había anunciado a su partida.

Febrero de 2015. Sergio Menasché entrega su obra en el Vaticano a Francisco
Febrero de 2015. Sergio Menasché entrega su obra en el Vaticano a Francisco

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Cabe recordar que todo comenzó el 17 de Diciembre de 2014, dia del cumpleaños del Papa Francisco. Menasché estaba retratando al Papa cuando se enteró por la radio que ese día cumplía años. Se hizo tomar una foto del cuadro y la subió a la red social de Facebook. Su hijo Diego hizo el comentario a un músico que integra su banda y este tiene como amiga a una joven que Jorge Bergoglio (Francisco) quiere como a una sobrina. La foto llegó al Vaticano via mail y desde allí enviaron un mensaje a Menasché invitándolo a reunirse con el Santo Padre.

El encuentro se llevó a cabo el 18 de Febrero de 2015. La foto que ilustra esta nota marca el sublime y emocionante momento que ha vivido nuestro gran artista y mejor persona, como lo es Sergio Menasché.
«Fue algo inolvidable para mí, fue maravilloso, increíble dijo el artista por entonces a Varela al Día y agregó: -Estaba casi duro. Mi hijo levantó la mano y le dijo Francisco!!!, con un tono muy familiero y con los nervios que también tenía le dijo. «Este es mi papá» y me señaló. Le muestro el cuadro y le digo: esta obra la hice en nombre de todos los argentinos, con el afecto que le tenemos y le pido por favor que no tome esto como una vanidad, porque yo sé que a usted mucho no le puede llegar a gustar un retrato, pero lo hice con total respeto. Mientras yo le hablaba, el miraba la obra y después de observarla me mira a los ojos con una tranquilidad increíble y me dice: «Se nota que está hecho con el corazón, no hay nada más que decir» Nos tomó de las manos a los dos y nos bendijo. Tiene unas manos muy suaves y de hecho no se la soltaba. En ese momento sentí una comunión de energía que me pasó este hombre. No fue necesaria la palabra. No fue necesario ni siquiera decir gracias. Ni felicitaciones. Fue un encuentro, una mirada, su palabra y la entrega del cuadro. Yo pensaba que ahora la tocaba a la señora hablar de la niña enferma. Sin despedirnos, nos miramos y me fui con mi hijo para la salida. Nos entregaron un Rosario bendecido a cada uno y eso fue todo”

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