En el país del revés: la víctima queda detenida y el delincuente en libertad

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El relato del abogado Edgar García sobre un caso que representa, saca a la luz un hecho sucedido en una plaza pública del barrio Villa Luján donde las victimas pasaron a ser victimarios

Transcurría una cálida noche el martes 7 de Julio de este año, donde los hermanos Elías (18) y Roberto (22) habían hecho una pausa en su torneo hogareño de play station para salir a comprar junto a otros dos amigos una gaseosa y papas frita, para luego seguir jugando. Comienzan con su recorrido a pie para hacer esos cien metros que los separaba, plaza del Barrio Luján por medio del kiosco al que estaba abierto. Cuando los cuatro adolescentes cruzaban la plaza, lugar donde existe un alto mástil, quizás para que flamee con honor la bandera nacional, los sorprende Ezequiel (27) que estaba junto a otro sujeto «fumando pasto», relata el Dr. Edgar García a Varela al Día.
En un acto inesperado, sacó de entre sus ropas un arma de fuego y apuntó a la cabeza del hermano mayor, al dicho «A vos también te va a caber, te voy a matar a vos y a tu hermano». (Sic) Roberto se puso blanco, creyó que su final a tan corta edad era posible, pero su hermano menor, en un acto casi heroico tomó un palo de rama y trata de asestarle a los brazos, pero el pistolero, estudiante avanzado de Kick Boxing, cubrió bien su cuerpo y el golpe dio en su codo, provocándole una lesión de consideración en el mismo. Rápidamente Roberto, en una acción de legítima defensa, tomó con sus dos manos las manos del delincuente para tratar de sacarle el arma de fuego, lo cual en ese forcejeo, terminó disparándose (Roberto nunca tuvo en su poder de acción la misma) y pegando en un tobillo del agresor. Luego comenzaría el devenir judicial de todos los que al momento estaban en la plaza, compartiendo momentos o bien haciendo ejercicios físicos. Todos ellos, en sede judicial, bajo juramento de decir la verdad, dieron la misma versión de los hechos, ya que la observaron con temor a presenciar quizás, la muerte de un joven.
Sin embargo, Enrique le dio otra versión a los uniformados que se hicieron presentes en el UPA 11 de Florencio Varela, al enterarse del ingreso de «un sujeto herido de arma de fuego», obligación de los facultativos a denunciar la lesión.
Enrique denunció que en momentos que estaba junto a otro sujeto (el mismo con el que fue sindicado en la plaza, compañero de la fumata), y que habían venido de compran pan, fueron perseguidos por ocho sujetos masculinos, entre los cuales solo identifica a los hermanos Roberto y Elías. Dijo que se les aproximaron y Elías sin mediar palabra, le propinó un golpe con un bate de beisbol, como pandillero yanqui. En ese marco Enrique, junto a otro sujeto, salieron a la carrera (Enrique con el brazo quebrado) y al intentar refugiarse en su domicilio Roberto le disparó y le acertó en una de sus piernas, a la altura del tobillo.
En el mismo sentido fueron las declaraciones de su amigo consumidor, y del padre de Enrique.

 

Dr. Edgar García
Plaza de Villa Lujan

Lo curioso es que luego apareció un tercer sujeto que se sumó a los momentos contados por Enrique y su amigo, en la que antes estos dos nunca mencionaron la presencia de un tercero.
Lejos de terminar el episodio aquí, lo cierto es que los hermanos de Enrique a bordo de un automóvil marca Renault Logan color oscuro, fueron en horas de la noche a balear el domicilio de los hermanos, sin provocar por suerte, lesiones.
Ante este episodio, y sabiendo que en los tiempos inseguros que vivimos, el Estado no es capaz de contener ni de asegurar la paz social, temiendo los hermanos Roberto y Elías, que las cosas empeoren y que alguien de su familia termine muerto, decidieron irse de su casa.
Aquí entra la Justicia, interviniendo la Unidad Funcional 5 de Florencio Varela a cargo del Fiscal Dr. Bustos Rivas, que con los datos reunidos, solicitó al Juzgado de Garantías Nro. 6 a cargo del Dr. Diego Agüero una concedida orden de allanamiento con detención para el domicilio de los hermanos Roberto y Elías, y el secuestro de armas de fuego como así de un Bate de Beisbol.
El procedimiento efectuado por los encargados del orden de la seccional segunda de Florencio Varela, dio negativo en su totalidad, es decir, los hermano no estaban (recuerden que se habían ido para poder proteger su vida) y tampoco hallaron arma de fuego alguno como el bate de beisbol.
El paso siguiente fue la inserción de captura de los hermanos, lo cual y luego de tener la Fiscalía el acabado testimonio de los ocasionales testigos oculares que narraron la veracidad de cómo sucedieron los hechos, (siete testigos diferentes), finalmente fueron localizados el jueves pasado en el domicilio de un vecino, y previo solicitar órdenes de allanamiento en urgencia, los jóvenes hermanos fueron detenidos.
Es decir: quien intentó terminar con la vida de Roberto, hoy está disfrutando de su libertad, mientras que quienes temieron por su vida y se defendieron legalmente de un ataque mortal, están detenidos.
Para agregarle algo más a esta historia de la vida real, hace unos meses, Enrique, junto a sus hermanos y otros jóvenes revoltosos, le sustrajeron una motocicleta a uno de los hermanos de Roberto y Elías, (Joaquín) y lo golpearon salvajemente, provocándole importantes lesiones, las que hoy siguen sangrando con la detención de sus hermanos.
En la jerga judicial se dice que quien cuenta la historia primero, corre con ventaja. En efecto la UFI 5 la pone muy en práctica.
Hay un artículo en el código de procedimiento penal de la provincia de Buenos Aires, citado por Fiscales y Jueces que los hace casi semi dioses, (Articulo 210 del Código Procesal Bonaerense) que reza: «Para la valoración de la prueba sólo se exige la expresión de la convicción sincera sobre la verdad de los hechos juzgados, con desarrollo escrito de las razones que llevan a aquella convicción. Esta regla rige para cualquier etapa o grado de los procedimientos, salvo el caso del juicio por jurados en el que rige la íntima convicción.»
“Esto es lo que Fiscales y Jueces utilizan para tener la convicción sincera» de cómo se desarrollaron los hechos, y a su criterio, utilizando los elementos de convicción que necesitan para ir en la dirección que imputaron al principio, sostener una detención que en un principio solicitaron, en efecto, el Fiscal, nunca se equivoca, aunque los hechos le estén demostrando otro camino, pues usan fragmentos o elementos que puedan seguir sosteniendo la imputación”, dice García.
Es decir, los Fiscales en la provincia de Buenos Aires, en su rol de investigador, debiendo perseguir la verdad material de los hechos en forma imparcial, se convierten en acusadores con la actitud soberbia de tener siempre la razón y no permitirse poder equivocarse al determinar ciertas acciones, como la de pedir la detención de un posible autor de un delito, o solicitar la tan temida (que debe ser usada como ultimo ratio) prisión preventiva.
Sintetizando, en el país del revés, quien es víctima resulta detenido y quien es el delincuente disfruta de su libertad. La caratula de la causa es Lesiones Graves – Art.90 – Agravadas por el uso de armas Art. 41 Bis.

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