“Estado ineficiente y bandos en pugna, conllevan a la ingobernabilidad”

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Dijo el Presidente en la 135º sesión del Congreso Nacional: «Argentina se está poniendo de pie», me recuerda a una frase de Menem, que con sus políticas nos llenó de desempleados, de pobres y de deudas. También expresó éste presidente «hay que acabar con los enfrentamientos» y aprovecha su posición privilegiada para atacar a un gremialista, así la unidad que promueve queda cada vez más lejos. Menem nos prometía «revolución productiva», Mauricio «revolución educativa y tecnológica», parece que estoy en los 90 y no en 2017.
Se refirió también a la Violencia Machista y al «Plan Nacional contra la Violencia de Género» y le bajo el presupuesto al Consejo Nacional de la Mujer, por tal motivo, un grupo de mujeres feministas presentó un recurso de amparo en la Justicia; dijo que «vamos a fomentar la investigación científica en el país» y le redujo fondos al CONICET.

Mencionó pasos concretos para garantizar la Seguridad Energética, sin embargo varios miles de personas, se vienen quedando sin energía durante días, en todas partes del país. Habló de la corrupción y no se cambian Leyes fundamentales para fijar penas de prisión efectiva, para evasión fiscal y enriquecimiento ilícito, como por ejemplo se hace en EE.UU. o Brasil, no sirve la Ley del Arrepentido ni la mentada e inexistente transparencia en la obra pública que no tiene control, pone el peso en los empresarios y deja de lado el nivel político y el judicial, dos patas de todos los males relacionados a la corrupción.
Apela, al igual que todo político, a «todos debemos poner el hombro», a los «afectos», a «no aflojemos» y a «nos necesitamos», «el cambio es posible», algo que le puede resultar en contra al no presentar un Plan de Gobierno de largo plazo y sostenerlo con estadísticas creíbles y no sólo pensar que mayor cosecha de trigo y arándanos, o un blanqueo de capitales, que para él es generador de confianza en el gobierno, levantan un país. La realidad da cuenta, que los blanqueos de capitales se efectúan por temor a ser descubiertos y perseguidos judicialmente por AFIP y para evitar la aplicación de grandes multas.
María Eugenia Vidal, siguió casi en la misma línea, su discurso fue político, aunque con más datos para sostener su acción de gobierno.
También utilizó recursos apelatorios, tales como: «les pido que persistan», «no se den por vencidos», «esta vez va a ser diferente, no aflojen porque este cambio es necesario». Sin embargo el enfrentamiento con los gremios también estuvo presente, sintéticamente, su postura -aunque llame al dialogo- es de enfrentamiento, busca imponerse y pide a los docentes «que no sean funcionales a los que responden a sus propios intereses» (refiere a Baradel, sin nombrarlo).
Marcó muy pocas diferencias con Macri, repasó las obras realizadas y las que están en marcha. Sobre la corrupción y la Inseguridad, la centro en la Policía, evito tocar el nivel político y judicial, a la vez que indicó que va a convocar a todos los sectores para encontrar la forma de cambiar el sistema de Seguridad en la Provincia.
Terminó su discurso, con tres frases «los invito a que miren conmigo dónde queremos ir» (como síganme, no los voy a defraudar ¿recuerdan?); «persistamos porque hay esperanza» y «hoy más que nunca se puede».
Los recursos apelatorios utilizados en ambos discursos, dan cuenta de un gobierno débil, que pide ayuda para poder mantenerse en pié. Tiene varios frentes abiertos que no puede resolver, a lo que suma un panorama complejo para las elecciones del mes de octubre, en el cual perdería bancas, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, dónde si no gana, quedaría más debilitada su gobernabilidad. Lo que se ve hasta el momento es que al gobierno nacional, no alcanza a salvarlo la imagen positiva de María Eugenia Vidal, por dos cuestiones básicas: el aumento tarifario y de bienes de consumo masivo que merman los bolsillos de toda la sociedad, especialmente de la clase baja y media, que son la mayoría consumidora y votante, a la vez que generadores de una recesión que aún no ceso; el conflicto con los gremios docentes que mina la imagen de la gobernadora y un paro nacional, catalogado de político, cuando se ha producido el cierre de importantes plantas fabriles, despido de miles de trabajadores, una caída de la producción automotor de casi un 30% con una desocupación del 12%, en suba a nivel país, sin contar otros comercios que cierran sus puertas por no poder enfrentar sus costos de producción. A ello se agrega un endeudamiento externo record, un déficit fiscal que no baja y una presión impositiva cada vez mayor.
La República Argentina, debe ser uno de los pocos lugares dónde la Justicia y la Educación paralizan su actividad, para tomarse treinta días de vacaciones en Enero (feria judicial) y recesos de Invierno-, en el primer caso, postergando el acceso a la justicia a miles de personas y no resolviendo otro tanto de causas judiciales, que las demoran años para dictar sentencia s o dejan vencer los plazos y las archivan, sin que haya sanción a Fiscales y Jueces, que creen ser algo así como dioses a los que nadie puede tocar ; la Educación es el otro caso donde durante Enero, todos se toman vacaciones; en Febrero el docente programa para marzo (sin alumnos) y en Julio -Receso invernal – se toma vacaciones de invierno, aunque el receso es para los alumnos, no se firman los registros de asistencia docente. Aquí el gremialista es una de las partes – que más allá de tener como fin la defensa de sus afiliados- mezcla política e intereses personales en su actividad, que se relacionan con las cantidades de afiliaciones que tienen, con las exacciones más allá de lo legal que hacen de lo institucional, logrando enriquecerse y paralizar bajo estos intereses un país o violar los Derechos de los Niños, protegidos por Convenciones Internacionales, contenidas en nuestra Constitución Nacional.
Un Derecho que está por encima de cualquier reclamo docente. Son dos bandos en pugnas permanentes con el Estado que no resuelve la cuestión de fondo, porque no quiere, no puede o no tiene funcionarios con capacidad para ello y mientras esto no suceda, el problema seguirá persistiendo, año tras año y los alumnos seguirán pagando las consecuencias. ¿Ganan poco los docentes?, viendo algunas escalas salariales de los sindicatos, a Agosto 2016, surge: Preceptor (4 años) 9,007,14 (un cargo); Maestra de Grado $ 10.591,23 (un cargo) Prof. Sin antigüedad con 15 hs. cátedra $7.516,83; Profesor con 30 hs. cátedra $ 15.034,95 y con 40 hs., $ 18.247, -no se calcula aumento recibido antes de diciembre 2016-, son sumas libres de descuentos; si tomamos escalas jerárquicas los sueldos oscilan entre $ 21.000 a $ 38.000, (Vicedirectores/ Directores- según ruralidad, secciones de grado a cargo y antigüedad. En cada cargo que cubren se les paga el plus por antigüedad, cuando deberían cobrarlo una sola vez; ni hablar de carpetas médicas injustificadas, de suplencias, de suplencias, etc..

Hay algo irresuelto que tiene que ver con la política, terminar con el ausentismo docente injustificado, no pagar en cada cargo la antigüedad, sino en uno solo y colocar las sumas en negro al básico, para que cuando se jubilen, lo hagan con un buen sueldo, no con miserias, premiar el presentismo, las capacitaciones y sancionar las faltas injustificadas, buscar que se termine con tener dos o tres cargos y sumar las horas en un solo establecimiento con sueldos, más altos debería ser la meta a lograr. En los problemas mencionados solo hace falta voluntad política y un cambio en las Leyes respectivas, que obviamente algunos sectores no van a aceptar porque la lucha de intereses es otra y mientras persista y la apoyen legisladores que tampoco tienen idea de cómo debe avanzar un país, mejorar su Justicia, su nivel Educativo, su Sistema de salud y la tan proclamada Seguridad Ciudadana, la Argentina seguirá en decadencia.
La falla estructural de la Argentina, llegando a los 35 años de democracia representativa, se sitúa en cada grupo de poder que asume la conducción del Estado, quienes practican la «política del desacuerdo» por no tener planes consensuados de largo plazo, por cambiar las reglas de juego de acuerdo a sus intereses e ideologías y por utilizar al «Pueblo de la Patria» solamente para lograr acceder a espacios de poder, posteriormente olvidándose que deberían darle participación en la construcción del futuro y no quedar esté en manos de «iluminados», que nos prometen ser un país-potencia y nos llevan a un país en plena decadencia.

Jorge A. De Gioia
Magíster en políticas públicas
y gobierno
Periodista político

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