Exhibición del Halcón en la goleada 4 a 1 ante Temperley

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Por Guido Cichello.- El equipo mostró su mejor versión, sobre todo en ofensiva, y terminó quedándose con un partido que en la previa se presentaba chivo. Fue goleada 4 a 1 ante un Temperley timorato.

 

Había que ganar y se ganó. A veces no importa el cómo, cuándo hay tanta urgencia de resultados, pero en este caso, es para destacar que el equipo tuvo un rendimiento elevado en todas sus líneas y que terminó justificando, desde el juego y luego con los goles, el resultado final. Porque además de correr y meter, se comprometieron con el juego y esa es la idea que intenta imponer Juan Pablo Vojvoda, un técnico con perfil similar al de Sebastián Beccacece, hoy ayudante de campo de la Selección Argentina, y quien intercedió para que su compañero rosarino, asuma en Varela. Se merecía éste plantel y cuerpo técnico tener un partido así. Contra Olimpo también dominó y generó muchas situaciones de gol, pero la falta de efectividad le jugó una mala pasada y terminó empatando ante uno de los peores equipos del campeonato. La historia de ayer fue otra. Si bien el Celeste arrancó mejor y generó un par de jugadas claras de gol, supo mantenerse tranquilo y confiar en sus fuerzas. Cuqui Marquez aprovechó bien, dentro del área chica, un rebote del arquero Celeste para poner, con la punta de su botín, el 1 a 0 parcial. Ya con la ventaja todo se hizo cuesta arriba para el local y se simplificó para la visita. Porque Temperley se desesperó, fue en busca del empate, pero con más ganas y fuerza, que ideas. Y allí fue cuando el Halcón sacó pecho, hizo pesar su poderío ofensivo aprovechando los espacios dejados por su rival. Primero fue Nicolás Fernández, de cabeza, tras un gran centro desde la derecha, para el 2 a 0. El pibe de la dinastía familiar, le daba más tranquilidad al equipo con dos goles de diferencia. Pero la cosa no quedó ahí para el tercero de los Fernández. Luego de un contragolpe, sacó un remate potente de zurda cruzado que venció al flojo Ayala de poca reacción. Era el 3 a 0 y partido liquidado. El primer tiempo se fue con la sensación de que el juego estaba sentenciado. En el segundo tiempo, el equipo no sacó el pie del acelerador, continuó presionando en el medio con Miranda y Cubas, mantuvo su vocación por no tirar el rifar el balón. Castellani monopolizó la pelota, y el Celeste corría detrás de ella sin poder encontrarla. El gol de Lisandro Martínez quedó sólo para la estadística, el chico rosarino aprovechó bien una jugada preparada de balón detenido para tocar suave ante la salida del arquero de Temperley. Con la goleada consumada, el local sólo intentó por medio de balones detenidos. Y así tuvo dos penales. Ambos generados por la imprudencia de Ignacio Rivero quien, en ambas jugadas, tocó la pelota con la mano. Una tirándose al piso y la otra saltando a cabecear. El primer penal fue atajado muy bien por Gabriel Arias, quien se lució volando a su izquierda y el segundo fue gol del Celeste, que sólo sirvió para la estadística final. Los minutos finales encontraron un par de situaciones claras en Fabián Bordagaray quien no estuvo fino en la definición. Con éste resultado el equipo trabaja más tranquilo pensando en los próximos rivales. Suma tres puntos valiosos en su lucha por engrosar el promedio. Recordemos que el próximo semestre Defensa va a tener la cabeza puesta en la Copa Sudamericana y sumar en éste campeonato, es la gran obligación. No arrancó bien pero ahora con Vojvoda, y tras un par de buenos rendimientos, la idea es reencontrarse con ese nivel superlativo que tuvo el equipo en la era Beccacece. De a poco, y con mucho trabajo en la semana, Defensa está volviendo a ser el que fue a principio de año. Siempre hay que mantener los pies sobre la tierra, los partidos a ganar son los de ayer, contra rivales de igual jerarquía. Con el tiempo se emparejará con los más poderosos, pero siempre entendiendo cuál es el verdadero objetivo de la institución, mantenerse muchos años en la máxima categoría de nuestro fútbol.

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