Insólito conflicto: La UNAJ desaloja un edificio municipal

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El edificio en disputa

El ultimátum es para el sábado 10 cuando los responsables de infraestructura tomen el inmueble y desalojen a los trabajadores del IDEL. Invocan que la orden la dio el rector Ernesto Villanueva. El IDEL está a cargo de la Subsecretaría de Industria, cuyo titular, Martín Pollera, no interviene en el entuerto pues tendría una cátedra en la UNAJ. Los trabajadores, todas mujeres, resisten a la presión porque desde Industria nunca les comunicaron la mudanza.

El clima de hostilidad que los trabajadores del área de Microempresas y Emprendedores del Instituto de Desarrollo Local (IDEL) que funciona en el predio de la Universidad Arturo Jauretche, no es el mejor. Y más aún cuando los perjudicados son en gran mayoría del sexo femenino. Esas mujeres, trabajadoras municipales, se sienten vulneradas por el apriete que están viviendo para que entreguen el inmueble que reclama el rector de la UNAJ, Alberto Villanueva, con la intención de instalar allí la Secretaría Académica.
La situación comenzó a vivirse hace unos días cuando desde el área de Infraestructura de la UNAJ, a cargo de Omar Fernández, se avanzó sobre el edificio y una cuadrilla de pintores tomo un espacio de Microempresas para pintarlo. En ese momento el anuncio se hizo oficial: “Tienen que irse porque el convenio que se había firmado ya venció”, dicen los trabajadores municipales. Pero claro, a ellos no hubo autoridad superior que les haya anunciado la mudanza.
Asi las cosas el conflicto fue avanzando y los trabajadores no tienen orden de mover su muebles y la documentación oficial que han elaborado.
Hace dos años el edificio vidriado donde se erigió el IDEL, hace más de una década, quedó en manos de la UNAJ y los trabajadores municipales fueron repartidos en distintos inmuebles. La sede del IDEL pasó al espacio de la subsecretaria de Industria y Desarrollo Productivo que funciona en el Parque Industrial. En la UNAJ quedó el inmueble que ahora está en disputa.
En las últimas horas se generó una fuerte defensa de parte de los trabajadores del inmueble que reclama la UNAJ, cuando un joven, en representación de Omar Fernández, quien como responsable de Infraestructura de la UNAJ no enfrenta la situación, intimó a los empleados con una fecha límite: “El 10 nos hacemos cargo del edificio. Pueden ir mudando la oficina al lugar que les asignamos”, palabra más, palabra menos. Y la oficina asignada es un lúgubre espacio donde hoy guardan herramientas de mantenimiento y donde funcionó el buffet de la UNAJ. Asi califican los municipales el espacio.
“Ese lugar fue cerrado por la cantidad de cucarachas que tenía. No tiene ni baño. Nosotros pedimos que hagan una nota al municipio, dirigida al intendente Watson, pidiendo la mudanza de la oficina, pero el enviado de Fernández, un joven asistente técnico que se llama Alejandro Pérez Rivas, dice que ya está todo arreglado, que Villanueva habló con Watson, que Pollera está al tanto de la mudanza y hasta el director del IDEL, Ricardo de la Fuente. Nosotros, como trabajadores, no podemos salir con los muebles a la calle, para hacer una mudanza de todo lo que tenemos. Es una locura. No nos compete. No vamos a salir de acá”, dijo uno de los empleados a este diario cuando ayer se acercó en horas del mediodía.
Los trabajadores estiman que no hay nota oficial pidiendo el desalojo de inmueble y que todo se trata de apriete.
En el edificio en disputa funcionan dos áreas: Una atiende a Microempresas y Emprendedores y la restante es la Dirección de Apoyo Agropecuario. Ambas oficinas atienden al público y tramitan exenciones, el monotributo social, trabajan con la escuela de emprendedores que hoy aglutina a 170 emprendedores que se capacitaron con cursos en 2017.
También en el lugar está el Centro de Formación 404 que brinda cursos gratuitos con 10 profesores.
Las autoridades municipales están al tanto del conflicto pero nadie se quiere hacer cargo. Han dejado que todo siga en estos carriles, pero en lo formal, no habría nada escrito. Los trabajadores requieren una orden escrita para que se concrete la mudanza y están aguantado el hostigamiento para no abandonar el inmueble.
El ultimátum es para el sábado 10. El joven Pérez Rivas ayer les hizo saber a las empleadas del IDEL que el sábado, si no se mudan antes, habrán de desalojar la oficina porque necesitan refaccionar el edificio para instalar allí la Secretaría Académica.
“A nosotros nos molesta que desde el IDEL dicen que están buscando una solución y ustedes nada saben. Acá ya está hablado entre Ernesto (Villanueva) y Watson. Pero ustedes dicen que no se quieren ir”, dijo ayer Pérez Rivas asegurando que existe una nota, que no aparece, donde el municipio autorizó la mudanza. Los municipales dicen que no están informados de la mudanza. “No podemos mudarnos nosotros sin autorización del municipio porque si acá se pierde documentación importante esto termina en una causa penal contra los trabajadores. Locos no somos”, cerró una de las preocupadas empleadas del IDEL.

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