La Comisión de la Memoria denuncia un caso de Tortura policial en Varela

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Así lo entiende el organismo provincial. El relato de Diego Balboni (36), vecino de Villa Hudson es contundente. Fue brutalmente golpeado en su propia casa. Una causa penal se abrió en Florencio Varela. Hay silencio de las autoridades policiales.

Diego Balboni hizo la denuncia del violento espisodio que le tocó vivir ante la Comisión Provincial de la Memoria y Rodrigo Andrés Pomares, del Programa de Justicia y Seguridad Democrática dio parte a Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad.

Los hechos
Me dirijo a Usted como Director del Programa de Justicia y Seguridad Democrática, de la Comisión Provincial por la Memoria, de la Provincia de Buenos Aires, a fin de ponerlo en conocimiento sobre el hecho ocurrido el 2 de febrero del corriente en la localidad de Bosques, Florencio Varela.
Se presenta en la CPM Diego Balboni junto a su concubina Beatriz Cancino. Refiere que: el viernes 2 Marzo del corriente, hubo una discusión familiar, por un conflicto de larga data. Ese día y en este contexto, una de las hermas de Beatriz (Marisol) y su madre, llaman al 911 para denunciar que Diego había golpeado a Beatriz. También llaman a los otros hermanos. Los primeros que llegan al lugar son estos. Diego y Beatriz hablan con ellos y les aclaran que eso no había ocurrido. Lo resuelven hablando. Cinco minutos después llegan 2 patrulleros de la policía. Uno del comando de patrullas, según le dijeron luego en la comisaría, y uno de la policía local. Diego se acerca hasta el portón; en ese momento el Sargento Albornoz (el nombre lo averiguaron después cuando pudieron ver alguno de los documentos en la comisaría) le dice que si era machito que le pegaba a las mujeres saliera, incitándolo a pelear. Diego se niega; Albornoz y el resto (tres hombres y una mujer policía que se llama Dahiana Ferreira) lo seguían agrediendo verbalmente.
En ese momento, la policía Dahiana Ferreira, se acerca y también le dice a Diego : si era machito y le gustaba pegarle a las mujeres. El resto de los policía discutían con los hermanos de Beatriz porque querían ingresar a la casa. Diego se distrae y recibe un golpe de puño de la mujer policía.
Uno de los policías taclea a Diego y lo empuja hacia el paredón de la casa; el paredón cede y caen hacia el interior. El policía de la local empuja a Beatriz que tenía en brazos a su hijo de un año (Diego). Cae al suelo y se lastima la pierna. Esto habría quedó constatado en la causa penal.
Un grupo de policías ingresa a la casa; adentro estaba la otra hija de Beatriz; Jazmín de 4 años, quien no paraba de llorar por la situación.
Todos los policías comenzaron a Golpear a Diego que estaba en el piso. Estuvieron golpeándolo unos diez minutos; los golpes fueron en la espalda, en el ojo derecho que le quedó completamente inflamado y un golpe que le produjo particular dolor a la altura del riñón; este golpe se lo dio Albornoz (patada).
Luego de golpearlo lo suben al patrullero. En la parte delantera iban Albornoz y Ferreira y en la parte de atrás un policía local. Este policía con su arma comenzó a golpearlo en la nuca y en la oreja izquierda. Producto de estos golpes en un momento dejó de oír y perdió la visión del ojo izquierdo. Constantemente le decían: mirá el machito este que le gusta pegarle a las mujeres. El patrullero fue hasta la comisaría 4 de Bosques. Nunca lo bajaron del patrullero. Se acercan otros policías y lo miraban; hablaban entre ellos. Por las insignias le pareció que tenían algún rango. Estuvieron poco; a él le pareció que fueron cinco minutos. Los otros policías charlaban como si estuvieran preocupados por la situación. El patrullero vuelve a salir escoltado por otro patrullero sin que Diego supiera a donde. En ese momento Diego pensó que lo iban a matar y se largó a llorar. Finalmente lo llevan al hospital Mi Pueblo. Lo bajan a los golpes y lo ingresan por la guardia. Diego comienza a gritar su nombre y el teléfono de Beatriz para que las personas que estaban allí lo escucharan. Los policías lo golpeaban en la boca para que no hable. Se acerca el médico de guardia y le pregunta que le pasó. Estaba rodeado por los policías y esposado; él le dice que se cayó; el médico le pregunta cómo; él le dice que estaba levantando una pared; Ahí mismo el médico lo sutura. No le revisó el resto de las lesiones. No le hicieron una placa. Antes de que viniera el médico y después, estando en la guardia, los policías lo golpeaban de distintas formas; en un momento le pusieron un guante en la boca y Diego sintió que se asfixiaba. La mujer policía lo tomaba de las piernas para que no se mueva; en un momento se pusieron guantes de látex para pegarle. En el lugar había un policía de guardia del hospital (policía local) que vio todo y no intervenía. Cuando Diego volvió al hospital lo increpó por eso y dijo que él iba a dejar todo asentado porque no quería quedar involucrado.

 

Los policía mientras lo golpeaban se reían y le decían: mirá este ahora como se queja.
Alrededor de las 03:00 de la madrugada del sábado 3 del corriente, lo sacan del hospital con el patrullero; lo seguían hostigando y golpeando; lo llevan al cuerpo médico; el médico (no sabe el nombre) le pregunta quien le había hecho eso; Diego le contesta que los policías que estaban con él y los señala; los policías se hacían los desentendidos; sale el médico con los policías; cuando vuelve, el médico les dice a los policías y a Diego: bueno ya está y les da el precario médico. El médico no dejó constancia de las lesiones y no lo revisó. Del cuerpo médico vuelven a la comisaría; cuando llegan a la Comisaría Beatriz ya estaba ahí; había llegado a la 1:00; Cuando Diego volvió a la comisaría el trato había cambiado; le hacen el registro de pertenencias. Lo dejan hasta las 9 en el calabozo y luego lo trasladan a la fiscalía. Fue a la UFI de Flagrancia descentralizada de Varela. Estando en los calabozos de la fiscalía, se acerca un hombre y le pregunta que había pasado; él le cuenta todo. Luego se entera que era el fiscal. Diego sin saber quién era, le dice: si conoce al fiscal pídale que me ayude. Luego lo llevan a la defensoría oficial Nº 21; la titular es Lorena Montiel, pero lo atiende un empleado de nombre Diego. Le recomienda no declarar y Diego insiste en que quiere declarar y le cuenta lo que pasó; en un momento ingresa a la defensoría el fiscal; se adelanta el defensor y le dice que va a declarar. Diego declara todo ante el fiscal.
El fiscal le aclara que él no va a intervenir por los hechos denunciados sino que lo va a derivar a la fiscalía en turno. El juez dispone la libertad. Sin perjuicio de ello, lo llevan nuevamente al cuerpo médico policial para que por orden del juez se haga un nuevo reconocimiento. Cuando llegan estaba el mismo médico y le dice » a este yo ya lo vi». El policía que llevó a Diego le dice que haga lo que tiene que hacer porque lo disponía el juez y le muestra la resolución.
Luego de denunciar lo ocurrido, Diego fue trasladado al mismo cuerpo policial que había intervenido y quedó bajo custodia policial perteneciente a la misma comisaría a la que pertenecían los policías que denunció; recién recuperó la libertad a las 21 horas.
El domingo 4/3 llamó al 0800 de la AGAI y realizó la denuncia; también envío las fotos por correo electrónico.

Tortura
Los hechos narrados, constituyen sin lugar a dudas un caso de tortura. Del relato se deriva la evidente responsabilidad de todos los policías que participaron desde el inicio, pero también otras que entendemos deben ser evaluadas. Las autoridades de la comisaría 4ª tuvieron conocimiento de lo ocurrido ya que la víctima y los victimarios pasaron por allí previo a ir al hospital mi pueblo. Un policía de guardia del hospital, también presenció las torturas que se le aplicaron mientras estaba en la guardia. El médico que realizó el precario policial, omitió dolosamente registrar las lesiones y horas después por orden judicial, dejó constancia de ellas.
Teniendo en cuenta la información preliminar, acerca del probable involucramiento de funcionarios policiales, se solicita:
– Se tome intervención en la causa a fin de determinar la responsabilidad funcional de los agentes públicos en los hechos relatados y se adopten las medidas correspondientes. Entendemos que la entidad de los hechos, requiere la pronta individualización de todos los funcionarios y agentes policiales intervinientes (incluidos el médico policial).
– Se informe el Nº de ISA y las medidas cautelares adoptadas en función de lo informado.

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