La herencia familiar de Tomás Cuesta y Nicolás Czornomás

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Por Guido Cichello.- Junto con Nicolás Fernández, también con legado familiar en el Halcón, Tomy Cuesta y  Nico Czornomás ya son una realidad del fútbol juvenil Halcón. Los tres se entrenan con la Primera.

La historia de Nico Fernández ya es conocida, de hecho ya debutó en Primera División y luego de un lapso de ausencia de varios meses, volvió a tener minutos con los profesionales. Brian juega en Francia y Leandro en Independiente, pero él ya fue marcando su propio camino. Quienes están muy cerca del debut en la máxima categoría son Tomás Cuesta, marcador de punta izquierdo de la reserva y Nicolás Czornomás, enganche o volante interno, también titular en la reserva y quien, desde le época de Beccacece, se entrena con los profesionales. Cuesta aún no tuvo esa suerte, ya que todavía pertenece al grupo selecto de reserva elegido por Manuel Fernández, hoy técnico interino de Primera División. Czonormás tiene 22 años y Tomás a penas 19, los unen varias cosas, pero la herencia futbolística familiar es lo que más. Llevan en los genes el compromiso y profesionalismo. Ellos mamaron desde que nacieron el amor por éste deporte. Tomás, viendo a su hermano, con quien se lleva casi diez años. Leandro llegó al Halcón a préstamo en 2008, había venido con Darío Benedetto. Su hermano menor, Tomás, quiso seguir sus pasos y comenzó a entrenarse en las categorías más chicas de las inferiores de Defensa. Los años fueron pasando, Leandro salió campeón con el Arse, luego jugó en Huracán, Independiente, Selección Mayor en la Copa América de Estados Unidos y hoy es pieza importante de Internacional de Porto Alegre. Sus padres y hermana son el sostén emocional de la familia, siguen a ambos a todas partes. En su momento fue el turno de Leandro, quien sentía la compañía diaria, ahora le toca a Tomás, quien es titular indiscutido en reserva y tiene casi asegurado un lugar en Primera en los próximos meses como marcador de punta izquierdo. Algo parecido sucedió con Nico Czornomás. Creció viendo hacer goles a su padre, quien es uno de los goleadores históricos de la B Nacional. El Pirata vistió 21 camisetas, contando Primera División, Nacional B y el exterior. Debutó en Argentino de Quilmes a los 18 años en 1986 y se retiró en 2006 en Talleres de Remedios de Escalada. Pasó por el Halcón en la temporada 2003-2004 cuando Jorge Ginarte era el técnico del primer equipo. Hoy es entrenador de fútbol, fue ayudante de campo de Madelón, pero ahora quiere largarse sólo. Su hijo recuerda poco del paso del padre por el Halcón, sólo tenía 8 años: “me acuerdo que hizo un gol en el interior, no recuerdo el partido porque yo era bastante chico, pero sí que cuando terminó el partido me mando un saludo, creo que habían empatado 1 a 1”. Algo parecido le pasó a Tomás, quien tenía 10 años cuando su hermano arribó a Varela: “el recuerdo más lindo que tengo de mi hermano en Defensa es un partido ante la C.A.I de Comodoro Rivadavia que hace un gol en el último minuto”. Ese partido el Halcón empató 2 a 2 de visitante con un gol de Emiliano Romero en el minuto 88 y otro del propio Cuesta a los 90. Ahora cada uno persigue su sueño, ese que lo haga trascender en el fútbol por propia identidad, sin tener que cargar la mochila pesada de la herencia futbolera familiar. Con respecto a esto Tomás expresó: “Mi sueño, como todo futbolitsa, es llegar a Primera y hacerlo en este club que ya llevo 7 años. Mi familia me banca siempre y quiero devolverle todo lo que hace por mí”. El Pirata, como le dicen también a Nicolás, está a un paso de debutar en Primera. Su gran sueño es: “quiero consolidarme en el club y después jugar en Europa. Quiero disfrutar del fútbol y tener una carrera sana que es lo más importante”.

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