La historia de Matías Fuentes, el hombre que nació preso y pasó por 20 cárceles: Hoy está en el Penal 42 de Varela

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El interno recordó cómo su madre le enseñó a robar cuando era niño y explicó por qué nunca pudo salir del mundo del delito

 

Matías Fuentes nació hace 36 años en el penal de Ezeiza, donde su madre cumplía una pena por robo. Calcula que estuvo preso durante 21 años y pasó por 20 cárceles. Mientras atraviesa su octava condena, Fuentes reflexionó sobre las reincidencias que lo marcaron durante la mayor parte de su vida. En octubre del próximo año saldrá a las calles otra vez.

 

El hombre recuerda muy bien cómo vivió su infancia tras los barrotes. “Había plazas para jugar. Nuestros juguetes adentro del pabellón eran una reja o una puerta que la cerrábamos y nos llamaba la atención. Jugábamos con candados”, describió entrevistado por PPT.

 

“A medida que iba creciendo, mi madre consumía delante de mí”, agregó. A los cinco años, fue trasladado a un colegio de monjas. Cuando su madre quedó en libertad, lo retiró de la institución.

 

“Robé por primera vez con mi mamá. Me llevó a un mercado y me ponía cosas adentro de la ropa. Después cuando veía que alguno tenía una bicicleta que yo no podía tener, me la adueñaba. Venía una bicicleta en la esquina y me la llevaba”, recuerda. “Tenía la obligación de traer plata a mi casa, si no no dormía adentro, no vivía ahí, no era de la familia”, graficó.

 

 

“A los 12 años empezó mi vida delictiva a lo grande”, dijo Fuentes al recordar que cuando tenía esa edad su madre lo incluyó en una banda junto a otros niños y jóvenes. Hacían inteligencia: exploraban lugares y estudiaban mecanismos. “Después nosotros volcábamos la información a mamá y ella hablaba con personas más grandes que hacían el trabajo sucio”, completó.

 

Contó Fuentes que pasó su adolescencia “en la mayoría de los institutos de La Plata y Buenos Aires”. “No duraba mucho. Eran pocos los días que estaba y volvía. Salía, me escapaba, volvía a otro instituto…”, relató. A los 18, pasó cuatro meses en Batán por robo. “Había intentado cambiar, pero no podía”, comentó.

 

“Al tener antecedentes, se te complica mucho con el tema del trabajo. Más si te ven con las manos y cara tatuados. Golpeé puertas, negocios, obras. No me daban trabajo. Entonces tuve que recurrir a lo que era fácil para mí pero no bueno. Sabía que no estaba bien, pero no me quedaba otra: robé de vuelta”, explicó Fuentes.

 

 

Tras cumplir una condena de siete años por un secuestro, estuvo ocho meses en libertad. Asegura que hizo todo lo posible para conseguir trabajo pero no lo consiguió. “Reincido porque no hay trabajo afuera. No hay ayuda del Patronato de Liberados ni de la Justicia. Yo estoy indocumentado desde los 16 años, ni siquiera me hicieron el DNI”, denunció.

 

Fuentes coincidió en que no todas las personas que no consiguen trabajo se vuelven delincuentes. “Son fuertes y tienen ayuda de algún familiar”, opinó. En este marco, señaló: “Yo del tacho de basura no voy a comer, no voy a juntar cartón, no voy a vivir de las sobras”.

 

“Yo pasé por un montón de cosas. Jamás pude salir de mi pensamiento: soy una mierda, una porquería, un fracaso, no valgo la pena, no soy nadie”, afirmó . En poco más de un año, Fuentes recuperará -una vez más- la libertad.

 

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