“La organización a través de la economía social y solidaria en tiempos neoliberales”

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(*) Ariel Miño-.En el gobierno de la derecha conservadora representada por la Alianza Cambiemos en cuatros años de gestión gubernamental llevo adelante una política económica donde el argumento principal estaba sustentado en actualizar los precios mediante la denominación «Sinceramiento de Precios», y actualmente con el discurso desde la teoría llamado «Precios Esenciales»; pero en la lectura practica se puede observar que en la primer medida los resultados no fueron los esperados (positivos), ya que hubo sostenidos aumentos de varios productos de la canasta básica de alimentos. En este sentido, deberíamos replantear la pregunta ¿si una nueva medida en función al cuidado de precios de la canasta básica funcionara en un gobierno neoliberal?, una rápida apreciación de respuesta tendría que ver con la realidad que vive la gente día a día, en función a esto la respuesta sería un «No». La nueva medida, busca «controlar y regular» el valor de 64 alimentos durante seis meses, en una economía dolarizada, es muy dudoso, y la experiencia muestra dudas con respecto al abastecimiento y al remarque de precios que hacen los supermercadistas, es decir el programa de este gobierno no muestra una credibilidad en las políticas de «cuidados de bolsillos» perjudicando el salario real de los consumidores y beneficiando a los grandes grupos concentrados y a las grandes cadenas de hipermercados. Con la devaluación y un ineficaz control por parte del Estado en cuestión de precios se presentó un escenario ideal para los especuladores de siempre: los grupos que monopolizan la producción y las grandes cadenas de hipermercados que manipular el abastecimiento y la fijación de precios.
Es dable destacar, que en épocas de grandes crisis, recesión económica y especulación de la producción, la Economía Social y Solidaria (ESS) se organiza y actúa como agente multiplicador en forma silenciosa en los distritos de la provincia de Buenos Aires. Es una constante que se repite y se desarrolla en los barrios, en cada pueblo, en las organizaciones, entre los trabajadores que buscan nuevas respuestas ante la falta de trabajo y el recrudecido deterioro social por parte de un gobierno neoliberal sustentado en el mercado. Macri y Vidal en estos años de gobierno condujeron a la Argentina implementando y avanzando en políticas corporativas de mayor concentración económica que generan mayores niveles de exclusión social.
Ante esta situación que nos plantea como monopolización y especulación el neoliberalismo, se puede pensar iniciativas que conllevan organizaciones y actores de la Economía Popular y Solidaria proponiendo diferentes formas de organización para el «consumo garantizando» y «precios justos» el acceso de las personas a los productos de la canasta básica alimentaria. Si bien estas iniciativas se remontan a experiencias con las primeras ferias francas, durante los últimos años, en distintos lugares del país y de la provincia de Buenos Aires, se desarrollaron mercados populares y redes de comercialización solidaria con el objetivo común de reducir la cantidad de intermediarios entre consumidores y productores garantizando un precio justo.
La idea es llegar a los consumidores a partir de la denominada economía social y solidaria, ferias, mercados populares con productos de cooperativas, compras comunitarias. Se destaca, el distrito de Florencio Varela, no es ajeno a la situación por lo cual los vecinos están atravesando, en este sentido, el gobierno municipal está llevando adelante e implementando el «Mercado Activo» incorporando combos de mercadería para disminuir aún más los costos de una compra, como: frutas, verduras, alimentos de almacén, pan, huevos, quesos, fiambres, miel, galletitas, pastas, lácteos y pescado. El programa municipal busca ayudar a vecinos, productores y comerciantes varelenses en este difícil contexto económico.
Ahora bien, ¿Las organizaciones de la economía popular juegan un papel preponderante en la economía?, ante esta pregunta, la respuesta es un SI, Las formas de organización de la economía popular tienen como sentido la producción de bienes y servicios para el propio consumo o comercialización, la obtención de ingresos mediante el denominado circulo virtuoso económico, inversión, producción, empleo y consumo contribuye al desarrollo económico y por ende al bienestar. Aunque no se encuentra aislada de las lógicas del mercado, la economía popular y solidaria se desarrolla bajo otras prácticas y otros valores convirtiéndose cada vez más en una alternativa de consumo donde día a día las familias comienzan a reemplazar aquellos productos de consumo cotidiano que antes adquirían en el supermercado por las producciones que les acercan las distribuidoras o bien a través de las ferias y economías barriales.
Es una alternativa de desarrollo y transformación capaz de autosostenerse y autodesarrollarse. Las denominadas «economías sociales y solidarias» pueden construirse a partir de la matriz de alianzas socioeconómicas populares dinámicas, teniendo como desafío asumir un rol activo, apostando con no generar trabajo de explotación, sino uno que contemple valores cooperativos y solidarios. Ante este escenario que nos ofrece el modelo neoliberal de Macri y Vidal, la organización es el motor primordial para la resistencia al modelo de exclusión social imperante. La coyuntura política nos hace en pensar y repensar en que se requiere fortalecer la organización popular, fortalecer las identidades culturales, promover valores de solidaridad y cooperación, y sobre todo pensar en un modelo económico y social donde la distribución de la riqueza sea equitativa.

*Doctor Gobierno y Administración Económica, Docente e investigador Unaj.

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