Liberaron al joven secuestrado tras un pago hecho en Bosques

0
Compartir

Mauricio Di Nenno, de 26 años, había sido tomado cautivo el jueves a la noche en la localidad de Ranelagh, en Berazategui, tras salir de trabajar del supermercado «Modelo», propiedad de su familia. Ayer de madrugada fue liberado en la zona del Parque Cevercero de Quilmes y su rescate se pagó debajo del puente Bosques, que cruza la Ruta 36. 

El joven de 26 años, que había sido secuestrado seis días atrás en el partido bonaerense de Berazategui, fue liberado ayer de madrugada tras el pago de un rescate de 650.000 pesos, dice el informe oficial, pero en realidad la cifra llegaría al millón de pesos, que se pagó debajo del puente Bosques que cruza la Ruta 36.
Mauricio Di Nenno, integrante de una familia de comerciantes dueña de un supermercado, había sido capturado por delincuentes el jueves pasado en la zona de Ranelagh y fue liberado en una plaza del vecino partido de Quilmes. Es plaza es la ubicada detrás del Parque Cervecero, cerca del estadio de Quilmes.
Por el momento, los secuestradores permanecen prófugos y no hay mayores pistas sobre el dinero pagado como rescate, aunque una hipótesis apunta a que la banda podría estar integrada por policías o expolicías, por el tipo de logística implementada y la inteligencia previa desplegada para cometer el secuestro.
Según la información difundida por fuentes del caso, en un principio, los delincuentes exigieron un rescate de cien mil dólares.
Después, en el curso de negociaciones que se desarrollaron en el marco de seis llamados extorsivos, los captores moderaron sus pretensiones hasta acordar el pago de 650 mil pesos, que en realidad llego al millón de pesos.
El dinero fue entregado por el padre del joven -sin intervención de la Policía-, quien tuvo que cumplir con una serie de postas que exigieron los delincuentes, hasta terminar debajo del puente de Bosques.
Una vez concretado el pago, el muchacho fue llevado en el baúl de un auto a una plaza de la localidad de Quilmes, donde lo arrojaron al pasto con los ojos tapados y sus manos atadas.
Di Nenno fue hasta una remisería, donde lo orientaron y de allí lo llevaron hasta la casa de un primo, quien finalmente lo llevó hasta su domicilio.

En una pieza
De acuerdo al joven, durante el secuestro los delincuentes lo mantuvieron encadenado en una habitación pequeña, de unos tres metros por tres, tirado en un colchón. Le dieron pastillas para dormir, agua y muy pocas veces de comer.
«Me dieron muchas pastillas para dormir y porque se te vuela la cabeza. Solamente me dieron de comer tres veces. Trataba de pensar en mi familia cuando estaba lúcido y en el laburo. Tuve miedo el día que se hizo la entrega. Cuando me tiraron al pasto, creí que era un descampado, pero vi un banco y me di cuenta que era una plaza», contó.

 

15622126_10208100689372023_5643021622014896687_n
También señaló que, en medio del cautiverio, le pidieron que aportara una prueba de vida para sus padres a través de una carta.
«Me pidieron que escriba una carta, donde diga que no nos metamos con la policía y que iba a estar todo bien», explicó el joven en diálogo con la prensa.
Además, señaló que los secuestradores actuaron «tranquilos y sabían lo que hacían: parece que no era la primera vez que secuestraban. Siempre sabían qué tenían que hacer o decir».
Por otro lado, especuló con que estuvo secuestrado en un lugar bastante lejano a su casa, ya que sintió que fue llevado por bastante tiempo, aparentemente por una autopista, en el baúl de un auto, en el momento de su liberación.
Mauricio lamentó el sufrimiento de sus padres: «Mis viejos laburan 15 horas por día y que venga alguien a sacarte lo tuyo así, indigna».
El joven dijo que su primera intención, para tratar de olvidar el mal momento, es ponerse a «laburar de inmediato», ya que señaló que durante su cautiverio estuvo pensando en el negocio «y algunas cosas nuevas que se pueden hacer».
Al respecto, puntualizó: «Sabía que si algo salía mal, el que iba a pagar las consecuencias era yo».
Di Nenno señaló que los secuestradores le advirtieron: «Bueno flaco, ya te vas». «Me metieron adentro del baúl de un auto, me tiraron al pasto, creí que era un descampado, con la cabeza tapada y boca el suelo. Pensé: ‘o se escucha el disparo o se escucha el auto que se va’. Me tiré al piso, me agaché y me quedé esperando. Ahí nomás me levanté».
El joven dijo que volverá hoy (por ayer) mismo a trabajar al supermercado familia y reveló que su familia lo recibió con la noticia de que su hermana está embarazada y que él va a ser el padrino del bebé. Tras ser liberado, la víctima caminó unas cuadras y se dio cuenta de que estaba en Quilmes, cerca de lo de un primo, quien lo llevó hasta su casa, en Ranelagh.
«Una vez que (los secuestradores) recibieron el pago, fueron a buscarme, hicieron media hora de viaje y me soltaron. Era gente educada y culta. Podrían ganarse la vida de otra forma», sostuvo.
Al hablar sobre sus captores, abundó: «No soy rencoroso, me gustaría que puedan recapacitar y redireccionar su vida», porque era «gente capaz». Durante su cautiverio, comentó que estaba en una habitación «con la luz continuamente apagada» y escuchaba la televisión «muy baja» de las personas que lo vigilaban, «todo el tiempo escuchando el noticiero». «Sabían lo que hacían. Supongo que lo habrán hecho antes, no parecía ser la primera vez», manifestó.

Comentarios

comments

Compartir