Libro de Nelson Castro: Así murió el Maradona futbolista

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A  días del primer aniversario del fallecimiento de Diego Armando Maradona, Nelson Castro relata -íntimamente- detalles del Diego jugador y persona.

La historia de Diego Armando Maradona contada bajo la mirada de Nelson Castro es más que interesante, más allá del debate de si Diego está enterrado con o sin corazón. El punto de quiebre crucial en la relación «drogas-fútbol», de Diego Armando Maradona, ocurrió el 17 de marzo de 1991. Aquel día, el gol de Gianfranco Zola fue el único en la victoria del Napoli sobre Bari. Tras la victoria de los napolitanos, Maradona fue llamado para realizarse el control antidoping, el cual registró restos de cocaína en las muestras de su orina.

Una vez enterada del resultado del positivo de Diego, la Federación italiana decidió suspenderlo del fútbol durante 15 meses, por lo que decidió regresar a la Argentina en las semanas posteriores.

En sus tiempos fuera de los terrenos, Maradona decidió mantener el contacto con la pelota y la preparación física -en menor medida- ya que la suspensión de un poco más de un año lo apartaba de hacer lo que más le gustaba: jugar al fútbol.

En el libro de Nelson Castro, se habla del objetivo de contener emocionalmente a Diego Armando Maradona, según el psicólogo Rubén Navedo.

Se advierte que su condición deport iva no pudo ser acompañada por una evolución armónica de otros aspectos de su personalidad. Su habilidad futbolística le valió ser exigido antes de que pudiera desarrollar las herramientas yoicas suficientes (…) La posibilidad de retornar a la actividad futbolística reduce el estrés y la angustia a la que estuvo sometido desde hace más de un año

Ni bien finalizada la suspensión por el positivo de cocaína en el conjunto napolitano, Diego pidió ser traspasado para alejarse de Italia, poniéndole fin a su amorío con los ‘tanos’.

El incentivo de Carlos Bilardo atrajo a Maradona y así el ’10’ llegó al Sevilla, el segundo club español de su carrera.

Un problema más

«Lo que más me gustaba de Sevilla es que estaba el loco de Bilardo, que no había exigencias de vuelta olímpica y que la ciudad tenía onda»

Pero la relación con el ‘Doctor’ Bilardo tuvo su momento más delicado el 12 de junio de 1993.

En el entretiempo de un encuentro contra el Burgos, Maradona recibió 3 inyecciones por pedido de Carlos Bilardo. A los 10 minutos de la segunda etapa, Bilardo reemplazó a un enfurecido Diego.

«Acepté que me clavaran 3 agujas y me sacaste igual», lo cruzó ‘pelusa’ al entrenador. Tras el episodio, el club alegó indisciplina y rescindió el contrato de Diego Maradona.

Dos meses después, en uno de sus conocidos arrebatos, Maradona decidió jugar en la Argentina, para Newell’s Old Boys de Rosario. Sin pena ni gloria, Diego jugó 7 partidos y no convirtió ningún gol.

Pero la cuestión pasaba por su estado físico. Daniel Cerrini -fisicoculturista y preparador físico- tuvo una reunión en el departamento de Maradona, ubicado en Núñez.

La pésima forma física, llevó a Diego a ni siquiera poder hacer bicicleta fija o levantar barras de 5 kilos. Por indicación de Cerrini, Maradona consumía de 6 a 7 veces p or día:

 

Frutas y fibras

Proteínas e hidratos

Huevos sin yema.

La dieta de Diego Armando Maradona, debía ser acompañada por un estilo de vida diferente.

Apuntando a USA

Tras un partido amistoso ante Brasil, Maradona le solicitó a Alfio Basile unos días para su puesta a punto completa.

Cuenta Nelson Castro, que Fernando Signorini convocó al médico-deportólogo Néstor Lentini, titular del Cenard. Las drogas seguían estando en medio de la vida de Diego.

Los entrenamientos eran enérgicos y ‘pelusa’ volvía a su casa para almorzar con Claudia Villafañe. Luego de una siesta, Maradona volvía al Cenard a las 15:30 hs, respetando la indicación de no tomar alcohol.

 

Las consecuencias

La intención de Daniel Cerrini era tener a Maradona en los 72 kilos, la de Signorini en 75. La tirantez crecía entre estos 3.

«No tenés que darle nada a Diego. El responsable de su salud soy yo, no podés venir acá», le habría dicho Signorini a Cerrini. Por su parte, Néstor Lentini (Cenard), sabía que le daba todo tipo de sustancias a Diego Maradona.

En la previa a la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994, Maradona sabía que era su última chance mundialista y quería ponerle el broche de oro a su trayectoria con la copa entre los brazos. Lentini lo vio bien durante la gira preparatoria pero sospechaba que Diego consumía Ripped Fast, un suplemento dietario que ayuda a la resistencia.

 

La Selección Argentina y Diego Armando Maradona volaban a toda máquina: 4-0 a Grecia, 2-1 a Nigeria. Un plantel lleno de talentos y confianza, firme candidata a quedarse con la Copa que los arbitrajes le habían negado 4 años atrás frente a Alemania.

 

3 días después del triunfo ante Nigeria, Néstor Lentini recibió un llamado del departamento de prensa de AFA (Asociación del Fútbol Argentino).

 

«Positivo de efedrina», le dijeron a Lentini.

En la habitación de Diego había todo tipo de frascos. Entre ellos, había uno que se llamaba Ripped Fuel. El Ripped Fast era el esperable, aquel que Maradona venía consumiendo. En cambio, el Ripped Fuel, resultaba igual al doping en el registro gráfico que muestra las sustancias del componente.

Se dejó cortar las piernas, pensaba Lentini, apenado.

La versión oficial, indicó que Daniel Cerrini compró Ripped Fuel, crey endo que era lo mismo que el Ripped Fast, en una tienda de Boston. El Ripped Fuel se trataba de otro quemador de grasa, de venta libre, pero a base de ‘ma huang’, la hierba de la que proviene la efedrina.

Maradona juraba y perjuraba que sabía de la existencia de efedrina en la sangre, y que se trataba de un desquite de la FIFA con el propio futbolista.

La contraprueba dio positivo y la AFA lo retiró del plantel. Signorini se convenció de que a Maradona ‘le soltaron la mano’.

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