Los vecinos se defienden de la delincuencia y la política es espectador de los hechos

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El joyero varelense que mató a un delincuente en una entradera se mudaba el sábado próximo pues fue asaltado hace unos meses. Daniel «El Colo» Ferrace, se resistió a los tiros a una entradera en su casa de la localidad de Zeballos. Como consecuencia del enfrentamiento, uno de los delincuentes murió, mientras que los otros dos resultaron heridos de gravedad. Los tres delincuentes tenían antecedentes. Mientras tanto las autoridades no se manifiestan. No hay reuniónes entre la policía y la política. Los ediles no son observadores. El subsecretario de seguridad municipal nunca presentó a la sociedad un programa de seguridad. Gendarmería está y no está. Los controles vehiculares se realizaron solo en cuarentena.

Todo comenzó el miércoles cerca de la 8.45 del miércoles, cuando tres delincuentes, identificados como Nicolás Bravo, Carlos Martín Fernández y Alan Emanuel Araya, ingresaron con pasamontañas, armados y equipados con criquets y destornilladores y 20 precintos para maniatar a ssu victimnas, por la puerta trasera a la casa del Colo. Las primeras informaciones dieron cuenta que un comisario habia resistido al asalto. La confusion se genero porque esta vivienda fue habitada hace varios años por un ex comisario que fuera Director del Ceremonial del Municipio de Florencio Varela y en el marco de un asalto mató a dos delincuentes. Sin embargo, con el correr de las horas se estableció que quien vivió una pesadilla con su familia fue El Colo, al enfrentar a los delincuentes con un arma con la cual practica tiro. El Colo es un gran tirador y afin al deporte de la caza.

 


El comercio de Florencio Varela y cientos de vecinos en las redes sociales manifestaron su total apoyo molar ante el impactante hecho, pues el Colo es estimado y respetado por buena parte de la población, al igual que su familia.
Los investigadores sospechan que los tres malvientes entraron a la propiedad de madrugada, ya que cuenta con un perímetro hecho de paredones de dos metros de altura con alambre de puas. En el alambrado quedo colgado el guante de uno de los delicuentes. Tras escalar el paredon descendieron por un arbol, rompiendo una rama. Los pesquisas no creen que hayan trepado a plena luz del día, corriendo el riesgo de ser vistos. Así, esperaron hasta que la puerta trasera se abrió e ingresaron a los gritos al interior de la propiedad. Uno de ellos, Bravo, tomó a la mujer del joyero, que comenzó a gritar.

 

 


Tras escuchar el pedido de ayuda, su hijo salió rápidamente de su habitación, ubicada en el primer piso de la casa. En ese momento, se encontró con los dos cómplices de Bravo: comenzaron a forcejar. Cuando oyó la temerosa secuencia, el joyero tomó su revólver calibre calibre 38 largo marca Smith & Wesson y fue a ver qué pasaba.
Asi las cosas el dueño de casa observó cómo su hijo peleaba con los dos ladrones y efectuó dos disparos: el primer balazo le dio a Fernández, que cayó malherido. Luego, le apuntó a Araya y disparó: el tiro le dio en el pecho y el ladrón murió en el acto.
Fue entonces que el joyero bajó hacia la cocina, donde estaba su pareja y el tercer delincuente, que, según indicaron, la tenía como rehén y la apuntaba con un revólver a la cabeza. «Te la mato, te la mato», sostuvieron las fuentes que le dijo Bravo al dueño de casa. «Soltala y andate, por favor, andate», le respondió el hombre.
Segun dio cuenta el portal Infobae en ese momento, el delincuente gatilló sobre la cabeza de la mujer. El disparo no salió. Cuando vio que el arma no funcionaba, Bravo apuntó rápidamente contra el joyero y volvió a apretar gatillo en dos veces, pero el revólver falló nuevamente. La mujer se logró soltar y su pareja disparó contra Bravo: el balazo fue al cuello y el delincuente cayó herido. Las armas secuestradas por la policia evidenciaron ser vieja data y hay dudas que las mismas funcionen.

 


Luego, el joyero salió a la calle a pedir ayuda mientras su hijo llamaba al 911. La Policía y las ambulancias llegaron rápidamente. Araya murió en el interior de la casa, mientras sus cómplices fueron trasladados al hospital de la zona, donde se encuentran internados en un cuadro de coma inducido y custodia policial.
La fiscal Gutiérrez aguarda el resultado de la autopsia de Araya y de los distintos peritajes que ordenó para determinar la situación procesal del joyero. Por el momento, no tomó ningún temperamento, ya que las pruebas indican que el comerciante habría actuado en legítima defensa.
Por otro lado, se corroboró que el hombre no contaba con la tenencia legal del arma. Así, se desprendió otra causa que lo investigará por esa irregularidad.
Según indicaron los detectives del caso, no es la primera vez que delincuentes ingresan a la casa del joyero. «Ya habían entrado en enero pasado, y antes también. A la mujer ya la habían amenazado en otra oportunidad. De hecho, se iban a mudar este mismo sábado. Habían alquilado un departamento hace cuatro meses, pero el hombre no se quería ir porque quería mucho esa casa», reveló una fuente del caso.
Eran los últimos días en esa propiedad, robos previos llevaron a la familia a alquilar un departamento: se mudaban el 4 de diciembre.
¿Los delincuentes actuaron al boleo o tenían alguna información de la mudanza del sábado?

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