Macabro espectáculo generan las exhumaciones en el Cementerio Municipal de Florencio Varela

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La ausencia de protocolos marca una clara falta de respeto a quienes acuden al campo santo.

¿Es necesario publicar estas fotografías como una forma de ilustrar una crítica constructiva? Creemos que sí. De no hacerlo, no llamaríamos la atención de quienes tienen que modificar cosas. Cosas que llevan años de no modificar en el Cementerio Municipal.
Las fotos que ilustran estas líneas fueron tomadas el viernes pasado, por un empleado de Varela al Día, en el cementerio municipal de Florencio Varela. Este compañero de trabajo acudió con su señora madre para realizar un trámite administrativo y visitar la tumba de una tía.
En el trayecto hasta la sepultura de su familiar nuestro compañero se topó con distintas sepulturas abiertas y a un costado los restos de ataúdes. Los cadáveres no estaban. Esos restos ya habrían llegado al osario general. Pero el espectáculo macabro conmovió a la madre de nuestro compañero. Y no es para menos.
El campo santo es visitado por vecinos de diferentes edades. También por personas mayores, sensibles a emociones violentas. Y esto es una emoción violenta. ¿Quién puede asegurar que alguien no termine infartado al ver este espectáculo con féretros abiertos al costado de una tumba?
La pregunta es: ¿Qué protocolo tienen los trabajados de parte de la Dirección, para exhumar cuerpos ante el vencimiento de las rentas de sus sepulturas?
Hace un tiempo no tan lejano el Municipio de Florencio Varela donó a la Jefatura Distrital de Policía un gazebo para utilizar ante la presencia de un cuerpo sin vida en la vía pública. Dicen que ese gazebo despareció hace tiempo y ahora la policía usa cartones, diarios o trapos para tapar a los occisos.

 


Si el municipio tuvo esta iniciativa para con la policía, ¿por qué no implementa un protocolo en el cementerio municipal? Para nuestro humilde entender, deberían contar con un cerco de lona para evitar que los asistentes al campo santo vean el proceso de exhumación. Con la zona cercada los trabajadores deberían realizar su trabajo y luego no dejar rastros de restos de la tumba. Deberían levantar todo, hasta la lápida. Pero está visto que no es así. Por más que se recaude como se recauda, dado que la renovación de una sepultura de tierra por un año no baja de los 1500 pesos, parece que plata no hay. No hay capacidad de gestión. No hay inventiva.
El viernes a las 13 horas el director de este diario exhibió estas fotos, en un pasillo de la municipalidad, al director de servicios Públicos Martín Bonacalza. Dijo que se ocupaba de inmediato. Esperamos la solicitud de las fotos de parte del Secretario de Obras y Servicios Públicos, arquitecto Diego Trejo. No sucedió. Tampoco sucederá. Todo seguirá igual. Las fotos, las teníamos que mostrar.

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