Preocupa un probable beneficio a condenado por matar a su mujer en el barrio La Sirena

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El 5 de Noviembre de 2009 el hoy condenado por homicidio baleó a su propia esposa en el interior del domicilio conyugal, de la calle Pedro Morán, del barrio La Sirena, aduciendo que la confundió con un delincuente en la escuridad de la escalera. Para tal fin disparó con un pistolón al cuerpo del presunto desconocido y a menos de dos metros de distancia. La mujer alcanzó a dice NO y poner sus manos en forma defensiva para frenar el disparó que a la postre la matara en el acto y quebrara los dedos de sus manos. El detenido quedó a disposición de la UFI Descentralizada de Florencio Varela con intervención en el caso, bajo acusación de los delitos de “homicidio agravado por el vínculo en concurso real con tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil”.
Desde entonces todavía se aguarda que la condena a prisión perpetua que le aplicaron a Carlos Alberto Rodríguez quede firme, debido a las sucesivas apelaciones presentadas por la defensa del imputado.
Por su parte, el acusado planteó un recurso para acceder a una morigeración de la pena, a los efectos de acceder al arresto domiciliario argumentando razones familiares por cuestiones de salud de sus ancianos padres, que le fue denegado, mientras insiste en que en el juicio donde fue sentenciado se registraron algunas irregularidades y que sabía de antemano que el fallo iba a ser en su contra.
Al cumplirse ocho años del hecho, Juan Carlos Silva, padre de la víctima, manifestó el diario Popular que “confiamos en que no va a salir de la cárcel, ya que se comprobó que mató a mi hija, pero también queremos que haya un pronunciamiento definitivo. Sigue apelando y buscando que alguien le permita salir, pero nosotros estamos permanentemente atentos a que no le den ningún beneficio, para que la prisión perpetua se cumpla”.

 

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Rodríguez se encuentra alojado en uno de los pabellones de la Unidad Penal Nro. 54 de Florencio Varela, habiendo cumplido ya siete años privado de su libertad y argumentando, tanto alguna enfermedad que padece, como distintas afecciones de salud que sufre su madre, quien solía ir a visitarlo y ahora está imposibilitada de hacerlo. Al margen de los recursos presentados por su abogado César Leibson, en las distintas apelaciones que no fueron rechazadas, el pedido de lograr el arresto domiciliario tampoco fue aceptado.
A través de un escrito, familiares y vecinos del condenado reiteraron que la muerte de su esposa fue producto de una cuestión accidental, vinculada con la negligencia para manejar un arma de fuego y que todos los testimonios posteriores se fueron modificando en una sola dirección para acusarlo de un homicidio intencional.
En tal sentido, sembraron dudas sobre el accionar del fiscal Darío Provisionato y señalaron que “en el juicio hubo arreglos, con una sentencia dictada de antemano”
Karina Silva, de entonces 38 años y que atendía una peluquería en la planta baja de su domicilio de la calle Pedro Morán al 300 en el barrio La Sirena de Florencio Varela, murió al recibir un disparo en el abdomen, ejecutado por un arma de su esposo Carlos Rodríguez, quien admitió la autoría, pero dijo que se trató de un accidente al confundirla en la oscuridad con un ladrón.
La posterior reconstrucción del hecho, más las pericias y las declaraciones de allegados dando cuenta de una conflictiva relación de pareja, terminaron por incriminarlo y luego de ser detenido, en juicio ante el Tribunal Oral Criminal Nro. 5 de Quilmes condenado a prisión perpetua por el delito de “homicidio agravado por el vínculo”.

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