Preocupación ante el desborde de las guardias y la continuidad de episodios de violencia

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Lamentablemente, las y los trabajadores de las guardias desarrollan sus tareas en condiciones extremas y se ven expuestos a episodios de maltrato y violencia cotidianamente. En el CIC Ingeniero Allan sufrieron otra madrugada de furia, con tres episodios consecutivos que terminó con varios vidrios rotos. Como si eso no bastara, luego de realizar las denuncias correspondientes recibieron amenazas por parte de los agresores.
Por su parte, el Hospital Mi Pueblo tuvo que cerrar la guardia entre las 20 horas del día viernes hasta el sábado por la mañana: cuentan con 12 camas de adultos y había 44 pacientes internados. Un solo personal de seguridad y el Jefe de la Guardia intentaban contener a la población que esperaba atención.
Hacemos pública nuestra expresión de solidaridad con las compañeras y compañeros que de día y de noche ponen en riesgo su vida para cuidar a los demás. Repudiamos la inacción y la indiferencia de los funcionarios provinciales y municipales, que debieran poner en marcha todos los dispositivos a su alcance para garantizar la integridad física de lxs trabajadores y, a la vez, disponer recursos suficientes para dar las respuestas que la comunidad necesita. Una vez más, reiteramos el pedido de que se implementen los protocolos de prevención de violencia acordados y aclaramos que hacemos responsables a las autoridades de todos los daños humanos y materiales que se produjeron.

CICOP F. Varela

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