Primera semana de juicio oral por la violación en manada a Paula Martínez: Hubo dos detenidos por hostigamiento

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Sandra Martínez, madre de Paula, es acompañada de un grupo de mujeres de Juntas de Izquierda, Mariposas en Auge y por Romina Doncel, coordinadora del equipo de la Fundación Micaela García. Durante la semana se desarrollaron las audiencias orales en las que se juzga a cuatro hombres, acusados de abusar sexualmente de Paula Martínez.

Sandra Martínez, madre de Paula llegó caminando, cortando el tránsito de la avenida Irigoyen donde se encuentran los tribunales de Quilmes, acompañada de un grupo de mujeres de Juntas de Izquierda, Mariposas en Auge y por Romina Doncel, coordinadora del equipo de la Fundación Micaela García que acompaña a la familia Martínez.
Las recibieron dos hermanos de un detenido, con gestos violentos burlaron a la madre de Paula Martínez, quienes finalmente fueron aprehendidos por el personal de custodia del edificio, acusados de desobedecer una medida judicial de restricción de acercamiento.
Como desde el principio no fue fácil acceder a la justicia, Romina Doncel denunció esos hechos, y al notar que la policía y la justicia no tomaba medidas, se plantó frente a un megáfono y desde la avenida gritó a las ventanas de los tribunales, exigiendo la detención, que se concretó minutos más tarde por orden de la fiscal en turno, Ximena Santoro de la fiscalía 7 de Quilmes.

 


Luego de esos incidentes comenzó el debate oral y público, por las sillas de los testigos pasaron la madre de Paula, las madres de los detenidos, peritos psicólogos, médicos y de análisis de ADN.
La primera que declaró fue Sandra Zapata, quien fue la voz de su hija Paula y contó los sufrimientos que padeció su hija desde el día del abuso sexual grupal hasta que la encontró muerta en su casa a fines de diciembre del año pasado, colgada de una cadena a un ventilador de techo.
La mamá compartió frente al Tribunal y ante las miradas atentas de los defensores particulares de los detenidos, todo lo que le había contado Paula, en detalles del rol de los acusados en el abuso sexual y resumió las consecuencias de esa violencia en una frase que impactó en el público presente: «A mi hija la mataron en el momento de la violación, era una muerta en vida, la salvé de muchos intentos de suicidio, no teníamos un vidrio sano en casa, ella los rompía para cortarse, vivía encerrada, sentía temor ante los ataques de los familiares de los detenidos».

 


Cuando el tribunal le dio la palabra a los defensores, se lanzaron a Sandra, directamente cuestionando a Paula, con preguntas sobre su vida personal, adicciones, una antigüa denuncia falsa en un momento que llegó tarde a su casa, cantidad de veces que intentó suicidarse; en lo que pareció un juicio para investigar a la víctima, según contó Romina Doncel.
Luego declararon peritos médicos y psicólogos, afirmaron que Paula no presentó indicadores de ser una persona que mienta y cuando habilitaron las preguntas de la defensa, volvieron a cuestionar a la víctima y hasta le preguntaron a un perito si Paula le había contado que consumía estupefacientes.
En la jornada del jueves, declararon madres de los detenidos, otro psicólogo, un testigo que estuvo en la fiesta de cumpleaños y un perito que realizó el estudio de ADN sobre las muestras de las ropas de Paula y la sangre de los detenidos.
Una de las madres aseguró que esa mañana desayunó con su hijo, que es inocente y no participó de la violación, otras cuestionaron a Paula, a su madre, contaron varios incidentes barriales.

 


El testigo que estuvo en el cumpleaños dijo que Paula estaba bien cuando llegó, habló también de rumores del barrio sobre consumo de drogas y agregó una frase que llamó la atención de todos: «menos mal que me fui temprano sino a mí también me acusaban de violín».
El psicólogo declaró que atendió pocas veces a Paula, porque ella necesitaba ir acompañada, estar siempre con alguien que la lleve al consultorio y la espere, que le contó lo que le hicieron el día del hecho, pero el momento del abuso, al no estar en uso de sus facultades (bajo los efectos del alcohol o alguna droga) y estar ante un ataque, el cerebro corta esos recuerdos para protegerse.
Relevante fueron las conclusiones del perito que realizó el estudio de ADN comparativo de las muestras de la ropa y de la sangre de Paula y los detenidos, el experto dijo que encontró el perfil de uno de los detenidos (Sandoval), pero agregó ante la sorpresa de los presentes, que también detectó el perfil de otro hombre que no pertenece a ninguno de los que estaban en el banquillo de los acusados.
Ese dato, recordó el caso de Viky, en el que también se encuentra pendiente determinar el perfil de cinco hombres y pese a la condena, hay otra causa en la fiscalía n° 8 de delitos sexuales de Varela, que investiga quienes son los que abusaron de Victoria y hoy se encuentran libres.

 

Llegadas las 14 horas dieron por finalizada la última jornada de testigos, en la puerta de los tribunales esperaban mujeres del Frente de Organizaciones en Lucha de Florencio Varela, que se movilizaron para apoyar a la familia de Paula y con consignas claras de «Justicia por Paula Martínez», las noticias que llevaron Romina Doncel y Sandra Zapata fueron preocupantes, en la mente de ellas quedó esa noticia del perfil de ADN que faltó ponerle nombre y apellido, otro abusador libre caminando por las calles.
Desde las redes sociales, se hicieron notar los mensajes de apoyo, La Mesa Local de Florencio Varela, Dirección de Género y Diversidad de la Universidad Jauretche, organizaciones como Corre La Voz, Furia Feminista, Mariposas Auge -que llevan una campaña de pintar manos rojas con el mensaje de justicia por Paula Martínez-, todas coincidieron en exigir justicia con perspectiva de género, que se respete la Ley Micaela García, que se respete la memoria de Paula Martínez y no se ventile su vida privada.
La semana próxima será el turno del fiscal Claudio Pelayo, será exclusivo dueño de acusar a los detenidos o retirar los cargos, ya que Sandra Martínez llegó al juicio sin la representación legal de ningún abogado.
De parte de los detenidos, prestigiosos abogados particulares, podrán realizar sus alegatos para defender la inocencia de sus clientes, vienen tomando apuntes, repreguntando testigos y claramente pedirán la libertad por falta de pruebas.
El tribunal 4 de Quilmes, integrado por Andrea Calaza, Alberto Ojeda y Pablo Pérez Marcote, tendrán la definición del caso, declarando culpables o inocentes a los hombres que llegaron detenidos al banquillo de los acusados: Gustavo Carbonel, Diego Domínguez, Gonzalo Sandoval y Guillermo Chávez.
Mientras tanto, Mauro Goncalvez sigue prófugo, pese a que la Dirección de Personas Desaparecidas del Ministerio de Seguridad ofrece 4 millones de pesos para quien aporte datos de su paradero, viraliza su foto en las redes y hasta fijó su imagen a color en las cabinas de peaje de la autopista.
El último rastro de Goncalves fue de hace meses, cuando el chofer de un Uber denunció que lo llevó a la casa de una pariente en el conurbano bonaerense, que lo reconoció por las fotos de Internet y aclaró que le dijo que estaba armado y que lo acusaban de una violación que no había cometido. La fiscalía 10 de Florencio Varela le sigue el rastro con los datos que se aportan, se realizó un allanamiento por orden del Juez Agüero, pero la justicia volvió a llegar tarde, ya no estaba en el domicilio el prófugo.

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