“Pueblo de Florencio Varela y yo” (Ultima parte)

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Por avenida San Martín, luego del corralón del Señor López, funcionaba una peluquería para varones, cuyo titular era Don Atilio Cameriere, italiano, muy buena persona, (yo me cortaba el pelo allí) y anexada a la peluquería había una librería que atendía su esposa, de apellido Pampín.
Luego estaba una tornería propiedad del Sr. De Gotardo, y enseguida las instalaciones del Club Defensa y Justicia, (hoy un salón de fiestas llamado Boulevard) donde los muchachos jugaban al basquet y los mayores a las bochas, (después de unos cuántos años el club se mudó a la vereda de enfrente). Nosotros íbamos a ver basquet o a jugar al ping pong.
En la cuadra siguiente se encontraba la comisaria N° 1, única en Varela (ahora sigue allí, tal cual, y hay 5 comisarías más), nosotros pasábamos por la vereda, con una respetuosidad incomparable.
Pasando a la otra calle, Ayacucho, en la esquina había una lechería llamada Juancín, (hoy librería El Estudiante) cuyos propietarios eran una familia de apellido Barosela, en verano era también heladería, mi padre nos llevaba y nos compraba helados allí.
En ése lugar conocí al señor Mayol, un personaje de esa época, que tenía una estancia, sobre Avenida Sarmiento (hoy Eva Perón, donde ahora se encuentra el Barrio Mayol.)
Luego de una cuadra más estaba la Plaza Central, entre Avda. San Martín, y las calles Chacabuco, 25 de Mayo y Maipú, (sigue igual, como entonces), con bancos de madera (ahora de cemento) e infinidad de árboles. plantas y flores; recuerdo que con mi tía Hilda y mis primos íbamos de noche a cortar una magnolia, que luego ella depositaba al lado de la foto de su madre, nuestra abuela María Bellesi.
En el centro de la plaza había un busto del Dr. Florencio Varela, que años más tarde fue quitado para su restauración, y nunca más fue colocado en ese lugar (hoy existe una capillita, de vidrio, que permite ver la imagen de la Virgen María, donde muchos fieles depositan flores, especialmente los domingos cuando van a misa). A la plaza la circundaba una vereda, de baldosas calcáreas de dos metros de ancho, cerrada arriba por las ramas de los plátanos que se erigen a ambos costados, (aún se mantiene así). También había y hay un ejemplar del árbol Tarumá, originario de esta zona.
Frente a la plaza, esquina de Maipu y 25 de Mayo, se encontraba la Iglesia San Juan Bautista, (tal como sigue estando ahora) allí tomé mi Primera Comunión, mi Confirmaron y me casé; lo mismo pasó con mis cuatro hijos. El cura de aquel entonces era un sacerdote de apellido Vázquez; enfrente el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, (privado), primaria y secundaria. Allí estudió y se recibió mi hija Viviana.
Ahora, por Maipú, pegado a la iglesia funciona la Escuela Industrial Parroquial, y por 25 de Mayo, el colegio San Juan Bautista. En la esquina de Chacabuco, estaba la Intendencia Municipal (ahora Museo de Artes Visuales y Comunal); pegado al Museo hoy se encuentra la Intendencia nueva. En el museo está, en una vitrina especial, el original de mi libro: El Regreso del Payador, declarado de Interés Legislativo por la Honorable Consejo Deliberante, de nuestro Distrito, (cabe destacar que en una edición especial la Intendencia otorgó un ejemplar a cada establecimiento educativo del Partido, en el año 2014.)
En la esquina de enfrente funcionaba la Escuela N° 1, Gral José de San
Martín, que remodelada aún funciona en ese lugar.
Frente a la plaza por calle Maipú, a mitad de cuadra, se encontraba una edificación, tipo chalet, que había sido la primer casa levantada en nuestro partido por una familia que había huido de Capital Federal, a raíz de la peste amarilla, se la denominaba: Casa de Tejas; pero esto es historia que otros ya han contado.

Julio Jorge Faraoni

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