Sin hacer mención a la corrupción, el Obispo celebró la XXI Misa de la Esperanza 2016 en el Cruce Varela

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Fue sábado 19 de noviembre a partir de las 18:30 y bajo el lema “Salgamos al encuentro de quienes están más lejos”. El evento fue presidido por el Padre Obispo Carlos José Tissera en el Cruce Varela.

Esta misa fue particular, a diferencia de otros años, ya que se clausuró el Año Santo de la Misericordia, fue una celebración realizada en el marco del año de los 40 años de creación de la Diócesis de Quilmes y de consagración episcopal del primer obispo, Jorge Novak. Por eso, luego de la celebración se realizó una fiesta diocesana con baile y bandas de música en vivo.

Durante su homilía Monseñor Tissera pronunció palabras sobre el desempleo y la precariedad laboral, sobre el hambre y sobre el narcotráfico, pero no hizo mención a la corrupción que reúne hoy en la justicia a 487 causas en investigación.
Esta Misa de la Esperanza fue transmitida por Radio Novak, la radio de la diócesis de Quilmes, y fue interpretada en lenguaje de señas.
Asistieron diferentes funcionarios, entre ellos se destacaron el exembajador argentino ante la Santa Sede, Carlos Custer; el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra; el concejal del municipio varelense, Andrés Watson, el presidente del Honorable Consejo Deliberante de Quilmes, Juan Bernasconi; el secretario de Cultos del municipio de Quilmes, Luciano Bizín, entre otros.

PARRAFOS SALIENTES DE LA
HOMILÍA EN LA XXI MISA DE LA ESPERANZA 2016

“Somos una “Iglesia misionera y ministerial, testimoniando el Reino en nuestra sociedad. Buscando juntos cómo servir mejor, Iglesia comunión y participación. Con un oído al pueblo y el otro en el evangelio, y así seguir andando en continua conversión”.

¿Qué oímos? ¿Qué estamos viendo? Que los comedores, creados desde hace años porque en casa no alcanza para comer juntos, están creciendo en número de niños y adolescentes; y en algunos barrios, se han abierto nuevos. Ahora son jóvenes los que también están pidiendo un plato de comida en algunos sectores. Las becas no están alcanzando para comprar más carne.

Las estadísticas dicen que ha disminuido el consumo de leche en el país. Nos preocupa que en algunos barrios esté aumentando la cantidad de niños con tuberculosis. Hay casos de desnutrición. El pedido de más ayuda para los comedores no es sólo de este año, todos sabemos que los venimos reclamando de años anteriores. De modo que la situación es sostenida, y las fuerzas flaquean.

Hoy estamos aquí, porque falta el trabajo. Porque el trabajo que hay, está mal remunerado. No está alcanzando el dinero. Sabemos que las pequeñas y medianas empresas son el sostén de nuestra zona sur. Están en complicados problemas.

El día de San Cayetano, el Papa Francisco decía en su carta: “A San Cayetano pedimos pan y trabajo. El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución que te lo acerca, al menos en Argentina donde nuestro pueblo es solidario… Pero trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos… Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad. Cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad. Poder llevar el pan a casa. Trabajo, esa T (que junto a las otras dos: Techo y Tierra) está en el entramado básico de los Derechos Humanos; y cuando pedimos trabajo para llevar el pan a casa estamos pidiendo dignidad” (Francisco. Carta del 7/8/2016)

El año pasado decíamos: “TIERRA, TECHO Y TRABAJO SON DERECHOS SAGRADOS”. Seguimos preocupados por el tema de las tierras. Ha crecido la cantidad de asentamientos en nuestros distritos. Se han hecho gestiones, pero son insuficientes. Al problema de la vivienda se une el tema de la salud, la educación, la inseguridad, la droga y la falta de comunicación por falta de acceso al transporte.

 

 

Hace dos años decíamos aquí: “Que la droga no nos robe la esperanza”. Todos sabemos cómo sigue esto hoy en todo el país y el mundo. Pero que sabias son las palabras del Papa Francisco en el III Encuentro para los Movimientos Sociales, hace 15 días atrás:

“¿Quién gobierna entonces? El dinero … hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de estado y lo que erróneamente algunos llaman terrorismo étnico o religioso, pero ningún pueblo, ninguna religión es terrorista. Es cierto, hay pequeños grupos fundamentalistas en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando «has desechado la maravilla de la creación, el hombre y la mujer, y has puesto allí el dinero»

Quiero hacerme eco del comunicado de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, del pasado 6 de noviembre:

“Por la gravedad del momento que estamos viviendo, por las muertes, tragedias, y sufrimientos de miles de pibes y pibas a lo largo del país, de hombres y mujeres, por el dolor de sus familias, por nuestros barrios, villas, pueblos y ciudades, por el Padre Juan Viroche y todos los que día a día dan la vida, este equipo pide la pronta declaración de la emergencia nacional en adicciones, y reclama a los distintos niveles del estado: municipales, provinciales y nacional, a los medios de comunicación, a las empresas, a las iglesias y distintos credos que se hagan eco de este pedido, que como un grito que se eleva al cielo de la patria: ¡Basta! ¡Basta! ¡¡¡¡Ni un pibe menos por la droga!!!! Hay que ponerse a trabajar.”

No basta perseguir el narcotráfico. Hay que cuidar a los pibes.

“Salgamos al encuentro de quienes están más lejos”

En el Año del Bicentenario, las instituciones de los tres distritos, entre ellas las 3 Municipalidades, suscribimos un acuerdo de trabajar en torno a 10 propuestas, como el que se suscribió a nivel nacional en Tucumán: la lucha contra la pobreza y la exclusión, combate al narcotráfico, prevención de adicciones, educación integral, acceso universal a la salud y el agua potable, empleo digno, erradicación de la trata de personas, cuidado del ambiente, promoción de la cultura del encuentro, y lucha contra la corrupción y la impunidad.

En este Año de la Misericordia todos hemos reparado en esas obras tan sencillas y valiosas: las obras de misericordia. Queremos dejar un testimonio concreto de servicio en la diócesis, que juntos estamos construyendo, un lugar para gente en situación de calle; se trata del Refugio “Jorge Novak, amigo de los pobres”, en Estación Zeballos, Florencio Varela.

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