“Sinvergüenzas”- Por Daniel Parcero

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Nunca de frente, ni siquiera en forma virtual con los trabajadores que dicen representar, sea sectorialmente o hacia el conjunto de la clase trabajadora a la que le apropiaran su sede de manera ilegítima e ilegal.
Trescientos sesentaicinco años de traiciones acumuladas. Y lo hacen sin vergüenza porque son sinvergüenzas: descarados, ruines, granujas, jetones, rufianes, además de ricos y “famosos”.
No siempre “la Patria es el otro”. Por favor! . Ser compatriota es tener un compromiso con la Patria.
En nuestro caso, los trabajadores argentinos, que convivimos en un país rico y dependiente, porque fracasamos hasta ahora en construír una Nación; y que somos argentinos, porque no logramos concluír el sueño pendiente de construír una Nación latinoamericana, desde un Estado garante de empleo y productividad que nos haga libres, justos e independientes: ser compatriotas es ser compañeros de destino.
Ser conciudadano, es cohabitar el mismo suelo que nos da techo y comida a quienes producimos, y también lo son quienes desde el mismo territorio usufrutuan las riquezas de nuestro suelo y subsuelo, nos explotan asociados a los intereses coloniales, en espúreas negociaciones con las denominadas “fuerzas vivas” de la sociedad; y quienes en nombre de nosotros mismos, en inconfesables relaciones patronales acrecientan sus patrimonios, rifando nuestros derechos.
Pero ser conciudadanos tampoco habla de ser conniventes. Ni con la oligarquía, ni con “las fuerzas vivas”, ni con los usurpadores de uniformes de la Patria, ni con los burócratas sindicales sinvergüenzas.
Respecto a éstos últimos, que la “peronización” de la inmensa mayoría de los cuadros sindicales se haya venido dando desde los albores del pre peronismo, no significa que haya sido en todos los casos con lealtad y patriotismo. Perón mismo, lo pudo corroborar en su propio cuero. Antes que tener que “huír” de la Casa de Gobierno en 1955, aquellos líderes gremiales que prometieran estar dispuestos a “dar la vida por Perón” hasta quedarse afónicos, habían huído –sin comillas- de la CGT, sin dejar rastros.
Luego, muchos de ellos, en la horfandad del Estado de Bienestar y Participación que les diera participación y bienestar, comenzaron a pactar acuerdos a penumbras del Plan Marshal y a espaldas de sus trabajadores con la central obrero/empresaria yanqui; fueron colaboracionistas, e integracionistas,. Y cuando el ansiado “Retorno” requería de garantías obreras en estado de movilización, Perón volvió, pero a su albergue madrileño con el ceño fruncido, y gracias a Jorge Antonio “que grande sos, cuento valés”. Más tarde habría Peronistas sin Perón. Y un poquito más acá, “desensillando hasta que aclare” de saco y corbata, otros y los mismos, se hicieron participacionistas, y ensillados en cómodas butacas usurpadas al pueblo, solo se pararon para hacerle la venia al dictador Onganía. Y no fue todo. Mientras unos construían una organización de clase, defensiva y combativa, respaldada en un comienzo por el propio Perón, y desde el subsuelo de la Patria sublevado comenzaba a manifestarse el fin de la dictadura de entonces, el General volvió a confiar , por necesidad comprensiva de acuerdo a sus intereses, en la dirigencia ortodoxa, y pudo “Volver”. Pero, Cámpora mediante, “volver” ¿al poder o al gobierno?. “Perón, Perón que grande sos…”, ¡Isabel! ¡Isabel!. Y la noche del golpe genocida, las 62 se fueron a dormir a sus confortables viviendas, confiadas en los altos mandos,y el “jefe” de la CGT , fuera del país, adhiriendo la central obrera a la representación sindical internacional a la que Perón había combatido hasta la caída de su segundo gobierno, a cambio de un cargo importante en la OIT.
Desde el leal a sus bases y combativo Raimundo Ongaro hasta el traidor de Vandor –no lo digo yo. Lo argumentó el propio Gral Perón-. Desde el “borrado” Casildo Herrera a Saúl Querido. Desde el “menemato” hasta hoy, tiempo en que crecieron mediáticamente y ECONOMICAMENTE: Daer, Acuña, Rodriguez, Martinez y Lingieri, quienes mantuvieran una reunión virtual con el FMI con reclamos, pos acuerdos (de los que nunca sabremos sus términos reales) con el FMI a espaldas de los trabajadores, NUNCA hubo una exposición tan evidente de “sindicalistas peronistas” tan traidores a la Patria.
¿Tendrá en cuenta nuestro Presidente, ésta mesa sindical en comunicación virtual y sin barbijo, que representa un virus-agente infeccioso- a los derechos de los trabajadores y al porvenir de la Patria?

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